1. El tío de mi amigo


    Fecha: 18/04/2018, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Me llamo Diego y tenía 18 años el verano en que me quedé a dormir en casa de mi amigo Carlos por primera vez. Lo pasábamos bien juntos y me invitó, yo avisé a casa que no iría ni a cenar ni a dormir. Carlos era de un pueblo y durante el curso estudiantil vivía en mi ciudad con su tío David. Aunque habían terminado las clases, se había quedado hasta mediados de julio e íbamos juntos a la piscina. Aquella noche me presentó a su tío. David era un hombre de 45 años muy alto y fuerte, era camionero y estaba tan cachas que parecía que visitaba un gimnasio todos los días. No era guapo, de pelo moreno casi rapado, tenía la nariz grande, pero sus ojos verdes le daban un aire exótico. Me dio un poco de miedo pues era muy serio y tenía algo que no sé explicar, pero que yo relacionaba con el peligro. Hacía mucho calor y no había aire acondicionado, solamente un ventilador en la sala, de modo que no me pareció raro que tío y sobrino se quedaran en calzoncillos para cenar. Carlos me invitó a imitarlos y aunque me dio un poco de vergüenza, acepté y me quité la camiseta y los pantalones. Después de todo estábamos entre hombres y no pasaba nada. Mi amigo tenía un cuerpo bonito, muy parecido al mío, sin pelos en el pecho, sólo un poco en las piernas. Con cintura estrecha y buenos pectorales por la natación que practicábamos. David en cambio era un tío con unos bíceps impresionantes (llevaba un tatuaje en uno de ellos) y piernas de futbolista. Una capa de pelos negros le cubría el pecho ...
     bajándole en triángulo hasta el ombligo. Tenía una espalda muy ancha y unos pezones grandes con la puntita erecta. Era brutote, y todos sus movimientos muy masculinos. Durante la cena se metió con mi pelo. - ¿Ya te han dicho que pareces una nena con ese pelo? - mi larga melena me tenía acostumbrado a esos comentarios. Me iamginé que Carlos que llevaba la cabeza casi rapada no acostumbraba a llevar amigos a casa y que su tío era un poco borde. Cuando después de cenar nos pusimos a ver la tele, lo ví caminar hasta el sofá de espaldas, llevaba un slip blanco (amarillento digamos, a ver si me entienden, no estaba sucio, pero mi madre lo hubiera puesto en lejía hacía varios usos) que le cubría las nalgas gruesas y viriles, que se le movían al andar. Yo tonteaba con chicas y nos besábamos, pero no estaba muy definido aún sexualmente y ese hombre me producía unos sentimientos muy raros. Me atraía mirarlo. Estuvimos viendo una película muy tonta y aunque era la mejor hora pues había refrescado un poco, no echaban nada bueno en la tele, así que nos fuimos a dormir. Pasamos por el cuarto de baño y Carlos y yo nos pusimos a mear juntos, nos daba risa la abundante espuma que provocábamos. Era algo que hacíamos siempre y yo estaba acostumbrado a verle la pilila, para eso éramos amigos. En eso entró David y poniéndome una mano en las nalgas dijo: - ¿Me hacéis un sitio chavales? - nos apartamos y él se puso en el medio sacándose un pedazo de polla impresionante. Estaba fláccida, bueno, medio ...
«1234...8»