1. Mis inicios como amo (II)


    Fecha: 17/10/2018, Categorías: Dominación No Consentido Autor: sireleo, Fuente: CuentoRelatos

    que el trabajo que le llevé había merecido la pena. Me senté entre medias de Ana y Rocío, pues así se llamaban ellas, y empezamos a cenar y a tener una charla muy amena, pues pude comprobar que fuera del ambiente laboral sabía desenvolverse muy bien, yo entre plato y plato iba conectando y desconectando el vibrador, la verdad que me hacía gracia ver los esfuerzos que hacía porque no se le notase, pues yo siempre aprovechaba los momentos que hablaba ella para conectárselo. A la hora del postre se lo dejé conectado, y se corrió vaya que si se corrió, se tuvo que coger al brazo de Ana, pues casi se desmaya, sus amigas y Miguel se preocuparon, pero supo salir, pues dijo que había tenido un día agotador y que sólo era un pequeño mareo. Ahí la dejé tranquila y me dediqué a charlar con sus amigas, dándome cuenta que eso aún la ponía más enferma pues se sentía desplazada y un poco celosa, esto lo supe luego, en ese momento solo quería ver sus reacciones. Terminada la cena, pagada toda por ella, y hablando con sus amigas les comenté para que ella lo oyese, que hoy había sido un día muy duro de trabajo, fíjense cuanto que a mi jefa no le ha dado tiempo ni de cambiarse, a lo que casi al unísono las dos dijeron que ya se habían dado cuenta, pero que también era normal que estando entre mecánicos hoy no oliese precisamente a rosas. Me reí por dentro y la miré pues ambos sabíamos a que olía, aunque ella lo único que hizo fue bajar la cabeza. Nos dirigimos hacia la calle y Miguel dijo ...
     que se retiraba, pues estaba cansado y tenía que madrugar al día siguiente. Mi loba dijo que ella también se iba a dormir, ahí aproveché yo para decirles que como las tres habían bebido, que yo las llevaba si no les importaba subir en mi viejo coche, pero Ana estuvo más viva y le dijo a la loba que por qué no me dejaba llevar su coche y así lo sacaban del parking y que luego me diese para un taxi y yo me bajase en su casa, cosa que fue aceptada tras mirarme ella y yo asentir disimuladamente, aunque la verdad la loba, entre lo que había tomado y cómo olía y estaba, ya le daba igual y a su amiga Ana y Rocío, también estaban un poco pasadas de copas. Echamos a andar, los cuatro hacia el parking, pero Rocío dijo que le dolían los pies y a esas horas no había ascensor en el parking y tendría que bajar la rampa andando y nos pidió que la recogiésemos allí. Yo sin ningún mal pensamiento, sólo el de enfadar más a la loba, le dije que sí que se esperase allí, y como algo natural le dije a la loba tú quédate con ella y Ana me acompaña a mí. Era la primera vez que la tuteaba delante de sus amigas, es más sonó como una orden y no como una sugerencia, pero lo que me extrañó fue que ni la loba ni Ana rechistaron, la loba se quedó con Rocío y Ana echó a andar junto a mí, al darme cuenta de lo que había ordenado y más aun de cómo habían obedecido las dos, me excité aún más y me fijé en Ana, unos 45 años, delgada, piernas largas, y unos pechos desproporcionados para su delgadez, pues eran ...
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