1. Educando a las caseras (I)


    Fecha: 20/03/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Relatos, Fuente: CuentoRelatos

    ... bragas lisas de color negro. Apartó el pantalón con los pies y dudó un instante antes de bajar sus bragas, pero un bofetón de Rubén le hizo reaccionar. Igual que el pantalón, las bragas cayeron al suelo mostrando un coño totalmente depilado. – Date la vuelta.
    
    La mirada de odio no se iba de la cara de Marta, pero obedecía. Se dio la vuelta para que Rubén pudiese ver su culo. Sin pedírselo se inclinó un poco hacia delante y abrió las piernas para que tuviese una perfecta visión sobre su entrepierna.
    
    –Muy bien, ahora vamos al baño que lo de la ducha no era mentira.
    
    Fue a recoger la ropa pero un azote se lo impidió, entendió que debía ir desnuda y delante de él, para que pudiese contemplar sus nalgas.
    
    –A ver, qué le pasa. – Dijo Marta como si nada.
    
    –Pues que gotea, ya te lo he dicho, llama al seguro o me lo cambias, lo que tú quieras. Asómate.
    
    Se asomó a la ducha y en cuanto se agachó un poco, sintió una mano en su coño. No quería admitirlo pero estaba cachonda, y el coño no engañaba.
    
    –Vaya, vaya. Parece que el grifo no es lo único que gotea.
    
    –Por favor, vamos a acabar con esto de una vez y nos olvidamos.
    
    –No no, de esto te va a costar salir un tiempo bonita. – En cuanto escuchó la palabra, le entró una furia que la hizo ponerse roja, pero se contuvo de pegarle.
    
    –Cuánto tiempo. – Dijo.
    
    –No lo sé, pero bastante. Dóblate por la cintura y enséñame el culo.
    
    –No.
    
    Rubén no dijo nada, mantenía una mano en el coño de Marta, acariciándolo. Con la ...
    ... otra, de un movimiento rápido azotó sus tetas, provocando que soltase un gritito. Lo que él percibió es que con cada golpe, su coño chorreaba más.
    
    –Sé que me odias, y me vas a odiar más por esto. Pero yo también sé que eres una zorra que le gusta este trato, aunque quieras matar a la persona que te trata así. Así que si no quieres que no tiremos toda la noche y que te duela todo el cuerpo, enséñame el culo.
    
    –Has acertado en lo de que te odio, ten cuidado por las noches, no querrás que te mate mientras duermes. – Dijo mientras obedecía, se dobló por la cintura y con las manos en sus nalgas, las separó hasta enseñar su ano. Un agujero muy pequeño que parecía que nunca había sido follado.
    
    Un dedo se dirigió ahí, en el momento que lo tocó. Marta se apartó de un salto.
    
    –Por favor, soy virgen del culo, dejo que me folles el coño, pero el culo no.
    
    –Ya te enterarás de que haré lo que me da la gana, pero bueno, por ser hoy te lo voy a dejar pasar, decidir no decides, te voy a educar para que seas una sumisa de verdad. ¿Nunca nadie te ha dado por culo?
    
    –Nunca me he dejado, no me gusta y cuando lo he intentado me dolía. Por eso, cualquier cosa menos el culo.
    
    –De rodillas ahora mismo perra.
    
    –No soy una perra. – Dijo con la mirada de odio típica en ella. Desafiante y desnuda como estaba, acabó posando las rodillas en el frío suelo del baño.
    
    –Bueno eso ya lo veremos. Ahora chúpamela, de esto depende que te deje el dinero o no.
    
    –Con cada palabra que dices, te odio ...
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