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Memorias de un fucker. Bichita a domicilio
Fecha: 01/04/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Eric Salazar, Fuente: TodoRelatos
... folla en tu cama. Tenía razón, mi cama era muy sólida y muy silenciosa. El canapé de tapa abatible era lo mejor para tener una cama fuerte donde poder hacer de todo sin que los vecinos notasen, nada de nada. Ya llevábamos un rato en esa postura cuando paré y sujetándola por los hombros la eché en la cama, me incorporé de rodillas y la puse boca abajo. Coloqué una almohada debajo de sus caderas para elevar su culazo y favorecer así mi penetración, cuando la tuve en esa postura, le di un sonoro azote mientras le decía al oído: —En mi casa mando yo. Y prepárate que vas a volver a tu casa muy bien follada. —¿Más follada todavía? Mmmmmmmm. —Mucho más. Dicho esto, puse mis manos delante de su cabeza y agarrándome al borde del colchón para poder hacer más fuerza, comencé a follarla como le gustaba. Con embestidas fuertes y profundas. Había pasado un rato y viendo que la hora de irse estaba cercana, cambiamos de postura. Fue entonces, cuando se tumbó bocarriba y abrió sus piernas para que yo me metiera entre ellas. En esta postura, era yo el que controlaba la situación. Así como estaba, empecé a dar pequeños golpes de cadera, para intentar meterla, sin apuntarla con la mano, cuando había hecho este movimiento unas cuantas veces, sentí su humedad y detuve mis movimientos. Empujé y noté como volvía a tenerla dentro, esa sensación de calor y humedad regresó una vez más. Cuando la hube metido hasta el fondo, reanudé el mete y saca con unos movimientos bruscos y ...
... contundentes. A la vez, apoyaba mis codos en la parte superior de sus hombros para evitar el movimiento de su cuerpo, logrando así movimientos más certeros y potentes. Iba alternando movimientos lentos y profundos, con otros más rápidos y con más frecuencia, logrando acelerar o reducir el tiempo entre los orgasmos que volvía a tener Yaiza. En esta postura y llevando el tiempo que llevamos follando, los orgasmos habían crecido en intensidad y sus gemidos habían aumentado de volumen e incluso algún gritito se le escapa. Ella me dijo: —No lo puedo remediar. Me estás follando tan bien que se me va. Nos van a oír los vecinos. —Deja que nos oigan. Que escuchen que de una vez por todas se folla bien en esta casa. Luego cuando me vean por la calle igual me aplauden y me dan la enhorabuena por echar polvazos así. Nos reímos en voz baja, como dos niños que están haciendo travesuras. Al fin y al cabo no había mucha diferencia, esto eran travesuras de mayores. Seguimos en esa postura un buen rato, era la postura más cómoda para mí y en la que solíamos terminar casi todos nuestros encuentros. Cuando estaba a punto de concluir nuestra sesión de sexo, me dijo: —Quiero tu leche. Quiero que te corras en mi boca. —Ya sabes que aguantándome tanto, luego me cuesta un montón correrme. —Déjame a mí, te voy a sacar la leche. Dicho esto, salí de ella y me tumbé en la cama, mientras ella se ponía de rodillas. Sujetándomela, agachó su cabeza y se la metió entera en la boca ...