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El concesionario familiar. (8)
Fecha: 30/08/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: GUILLEOSC, Fuente: TodoRelatos
MENTIRAS PROVECHOSAS - LA VIKINGA. (8). La cena fue amena conGimena riéndose por lo que se imaginaba de las reacciones de su madre cuando llegáramos a verla de sorpresa. Se me ocurrió allí el decirle que ellas se quedarían las dos directamente en la casa quinta porque yo en esa semana no la necesitaría y ella podría ponerse al día y disfrutar de ese tiempo junto a su progenitora. La dejé en la cocina y me fui a dar una pequeña ducha, cuando salí hice un par de llamadas de mi celular al que estaba cargando y viceversa para que quedaran los números registrados ya que el teléfono no tenía contactos anotados en su agenda. Si tenés algún modo de llamar a tu madre para avisarle, no sé, por alguna vecina o vecino aprovecha a avisarle, así ya tiene algo preparado cuando lleguemos, yo con un par de horas de siesta ya estoy en condiciones de regresar rápido. Las ideas me salían y las expresaba como con una ametralladora, peroGimena captaba todo y aunque no decía nada superada por la sorpresa y lo inesperado, atendía y afirmaba con la cabeza. El caso es que salí del loft satisfecho porque pensaba que no me había olvidado de nada y que, lo que pudiera faltar se podría arreglar en el momento. Si podía llamar que lo hiciera, sino, la sorpresa sería doble, pero a mí, en ese instante sólo me interesaban los culos familiares. Cuando llegué a casa de mi madre entré directamente con mi llave, no vi a nadie en los lugares comunes y me fui a buscarla al dormitorio. Estaba todavía ...
... arreglando el tema de la ropa de mi padre poniendo suéteres, remeras y pantalones en bolsas de celofán, tenía puesta una camisa de él y de ropa interior sólo un culotte que dejaba asomar parte de sus nalgas. Cada una de ellas se tomó de uno de mis brazos y me fui para el barcito pergeñando las ideas para ponerlas al tanto de lo conversado con el Abogado. Mi cara demostraba una total seriedad y la cara de las dos había cambiado, se mostraban sumisas y entregadas a lo que yo decidiera, pero, en mi fuero íntimo sabía que no serían de confiar hasta que no firmaran y no porque considerara que fueran malas, sino que eran ignorantes, estúpidas y con dinero a manos llenas eso es mortal. Me di cuenta que transpiraba a mares, ni siquiera el whisky con hielo aplacaba algo del calor interior, inventar y mantener las mentiras me estaba llevando más tiempo y energías de lo que pensaba. No me hacía muy feliz pensar y actuar así con ellas, pero no había otra forma de proceder, ya habría tiempo para que supieran sobre las comodidades de que podían gozar, pero por el momento, deberían aceptar este descenso brusco y doloroso del nivel que ostentaban.“¿Necesitás algo más hijo?”, -preguntó mi madre quizás adivinando mis ganas o conociendo las propias ganas que ellas tenían.“Sí mamá, hermana, necesito algo más”, -les contesté bajándome el cierre del pantalón. Tardaron un pestañeo en besarme prendiéndose como sopapa a mi boca, esa fue mi madre y mi hermana se dedicó a tocar mi bulto mientras me ...