1. El concesionario familiar. (8)


    Fecha: 30/08/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: GUILLEOSC, Fuente: TodoRelatos

    ... mañana cuando estacionamos el auto frente a la humilde, pero limpia casa de la mamá deGimena. Tenía un lindo jardín al frente y estaba separada de la casa del vecino por unos treinta metros de dos terrenos vacíos y me imaginé en la noche anterior a la vecina corriendo con el celular en la mano para avisarle cuando llamóGimena, algo que sólo podía pasar en los pueblos y con la gente del interior.
    
    Se me fueron las predicciones a la mierda respecto al deseo disfrazado de que fuera petisa y gordita. Parecía que, a mi costado, en el asiento del auto, tenía a un clon veintipico de años menor de la tremenda MILF de cabellos rubios con rulos, largos, finos que le caían como cascada sobre parte del rostro y los hombros y que calzaba zapatillas, vistiendo un discreto vestido de verano que no podía disimular sus formas. Apenas un poco más alta queGimena se retorcía las manos y miraba con ansiedad la llegada del auto que circulaba despacio para no levantar polvo. Ni ella, ni la señora más gordita y bajita de batón celeste abotonado al frente que se encontraba parada a su lado y que parecía tener la misma ansiedad, podían ver a través de los vidrios polarizados del importante auto japonés que se detuvo frente al portoncito de madera anterior al jardín. Trataban de mirar yGimena estaba estática y titubeante…
    
    Efectivamente, fue lo que sucedió, el“¡Gime!” y el“¡mamá!” sonaron casi al unísono cuando se vieron y menos mal que la madre ya había abierto el portoncito, sino creo queGimena ...
    ... lo hubiera saltado limpito. Madre e hija se abrazaron, se le sumó la vecina y se desataron los llantos y el cotorreo ininteligible para cualquiera que mirara desde afuera. De las pocas casas dispersas de la cuadra se asomaron algunas personas y sí, algunas otras se acercaron a saludar a la que, momentáneamente, volvía a sus orígenes. Cruzado de brazos me había apoyado sobre la puerta del auto y miraba a los vecinos acercarse. Antes de que la dueña de casa se acercara a saludarme y a darme la bienvenida, ya se había reunido alrededor de la rubiecita unos ocho vecinos de la cuadra, sólo una de ellas era de la edad deGimena, llevaba a una criatura en brazos y el nuevo embarazo se le notaba claramente.
    
    Entré a la casa riendo luego de saludar a todos con la mano porqueGreta me llevaba del brazo, el comentario no me molestó, pero no pude dejar de observar queGimena se tensionaba y se ponía pálida al mirarme y tratar de atender las preguntas de los vecinos y allegados conocidos.
    
    Fue a abrir la puerta que daba al fondo de la casa y entró raudo un hermoso ejemplar de Ovejero Alemán que se paró en seco apenas me vio,“se llamaTitán”, -me dijoGreta desde la puerta-. Nunca había tenido un perro en mi casa, pero tenía una relación especial con ellos, mucho más con un Ovejero por el que tenía cierta debilidad. Lo primero fue mirarlo y no hablarle, lo dejé que se acercara y me olfateara y no le desagradé porque me dejó y fue a tirarse cerca de la puerta.
    
    Los dos nos reíamos yGimena ...
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