1. Luces rojas de Ámsterdam


    Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... todas estas escenas eran acompañadas por los hiperrealistas efectos de sonido generados por el público que conformaba el auditorio. Cada vez que uno de los protagonistas de la película alcanzaba un orgasmo, el público estallaba en aplausos y vítores, festejando la hazaña de los actores en pantalla.
    
    Liz y yo reíamos divertidos, con las eróticas escenas y las reacciones del público. Bromeando entre nosotros con la posibilidad de realizar nuestra propia versión de aquellos atrevidos actos sexuales, para que después fueran exhibidos en aquella anónima sala. ¡Bendita ignorancia!
    
    —Nosotros lo haríamos mejor —dije riendo burlón.
    
    —Claro que sí, yo estoy más buena —respondió Liz riendo alegremente, continuando con la broma.
    
    En un momento dado, con nuestros ojos ya adaptados a la oscuridad de la sala, noté como el chico a la derecha de mi novia, se había recorrido un lugar quedando justo al lado de ella. Pero eso no fue lo único que noté. Él había abierto la bragueta de su pantalón, para extraer su asqueroso pene para masturbarse; frotándolo lentamente de arriba hacia abajo, absorto, viendo las imágenes en pantalla; como si él no notara nuestra presencia.
    
    El hecho me resulto gracioso, así que apreté la mano de mi novia para llamar su atención; una vez que la conseguí, con mis ojos le indiqué que mirara su derecha. Ella sonrió pícaramente y asintiendo con la cabeza me indicó que ya lo había notado, para inmediatamente ahora ella indicarme con sus ojos que volteara a mi ...
    ... izquierda. Sonreí nervioso.
    
    Con toda la cautela del mundo giré la cabeza hacia mi izquierda, para ver de reojo como el chico sentado a mi lado también había extraído su miembro para masturbarse; ajeno al mundo a su alrededor. Era imposible saber que resultaba más excitante, las escenas en pantalla o las que ocurrían junto a nosotros. El morbo se había apoderado de la sala.
    
    Instintivamente mi mano izquierda comenzó a acariciar mi entrepierna; mientras mi mano derecha, soltaba la mano de Liz para deslizarse furtivamente hasta alcanzar su muslo. Yo acariciaba la pierna de mi novia con lujuria al ritmo de las escenas frente a nosotros, cuando la mano en mi pantalón fue remplazada por la propia mano de mi novia que recién yo había liberado.
    
    Con una palmada en la parte interna del muslo, le indiqué a mi novia que descruzara las piernas. Ella obediente, cedió a mi petición, aprovechando yo entonces la oportunidad para acariciar su entrepierna por encima de sus pantaloncillos, al tiempo que un leve quejido de placer salía de sus labios. No era necesario que volteáramos para ver nuestra reacción; este juego lo habíamos realizado suficientes veces como para saber cómo masturbarnos mutuamente.
    
    Desafortunadamente para mí una cruenta batalla comenzó a fraguarse bajo mi pantalón. Mi miembro, estimulado por las caricias de mi novia, se esforzaba inútilmente por erguirse en toda su extensión. Pero mis ropas lo oprimían dolorosamente, doblándose sobre sí mismo. Aquella angustiosa ...
«12...121314...25»