1. Luces rojas de Ámsterdam


    Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... singular recuerdo teníamos que tenerlo! Pagamos el costo de la copia y nos retiramos agradecidos por nuestra buena suerte.
    
    El regreso al hotel fue lento y accidentado, quizás todavía intoxicados por el alcohol y las drogas; o más bien excitados por lo mórbido de nuestra noche, que parecía todavía estaba lejos de terminar. Al llegar a nuestro destino, en la recepción sorprendimos a nuestra nueva amiga, la bella Iridia, en absoluta soledad cabeceando de sueño frente al mostrador de la recepción.
    
    —Hola, ¿Cómo la pasaron? ¿Se divirtieron? —preguntó la chica saliendo de su somnolencia con una sonrisa indiscreta.
    
    Liz y yo nos echamos a reír descaradamente por unos segundos a causa de la impertinente pero válida pregunta. Iridia nos observó en silencio, quizás con un poco de envidia de Liz por lo que sólo podía intuir nos habíamos atrevido a experimentar esa noche.
    
    —Creo que eso lo vas a tener que juzgar con tus propios ojos —respondió Liz pícaramente, extrayendo de su bolso el disco compacto con la copia de nuestra visita al teatro y colocándolo ...
    ... en el mostrador frente a nuestra amiga.
    
    —¡Oh cielo santo, esto tengo que verlo! —exclamó Iridia abriendo sus ojos antes de despabilarse abruptamente, humedeciendo los labios con un destello de lujuria en su rostro al tomar el disco compacto; ansiosa por ver la grabación de nuestra aventura en el teatro erótico.
    
    —Por supuesto que puedes verlo; pero sí te llegas a aburrir, ya sabes dónde encontrarnos —insinuó sugestivamente Liz; acariciando con su dedo índice el torso de la mano de Iridia, intentando seducirla con la posibilidad de un trío sexual.
    
    —¡Oh, por supuesto que pueden contar conmigo! —respondió Iridia positivamente, aceptando la invitación de mi novia—. Finalizo mi turno y los alcanzo en su habitación, recuerden que yo tengo copia de la llave —agregó simpática, siguiéndonos la broma.
    
    Liz y yo nos abrazamos riendo descaradamente, al escuchar la respuesta de Iridia. Nos despedimos y nos dirigimos a nuestra habitación torpemente, luchando por no caernos, dejando sola a nuestra amiga en la intimidad de la noche. Al menos por el momento. 
«12...22232425»