1. Luces rojas de Ámsterdam


    Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... exactamente lo mismo, quizás demasiado rápido, debido a que no recuerdo el sabor de ese primer beso al miembro de un hombre. Sólo una descarga eléctrica recorriendo toda mi espalda, desde la nuca hasta mi coxis, quedando marcado en mi memoria como remembranza de aquel morboso beso.
    
    —¿Te gustó? —preguntó mi novia con voz dulce.
    
    —Sí, claro que sí —respondí tajante; suspirando, reponiéndome de aquel primer trauma.
    
    Acto seguido, Liz se enfiló de nuevo hacia nuestro invitado y con su húmeda lengua le regaló una lenta lamida, iniciando en el tallo pegado a la pared hasta la punta de la cabeza. Nunca había sentido tanta excitación y morbo en mi vida, como en esa ocasión en que vi a mi novia, lamer con lujuria el miembro de un hombre de quien ni si quiera conocía su rostro; mucho menos su nombre. Quizás, sólo quizás, si ella hubiera sabido que se trataba de casi un anciano, tal vez ella no se hubiera esmerado tanto en su labor.
    
    Yo ya no necesitaba de otra invitación; tan pronto la lengua de mi novia se despegó de aquel pene, la mía ocupó su lugar. Éste segundo contacto fue más lento que el anterior, más lento incluso que el que acababa de realizar Liz. Por primera vez en mi vida, pude saborear realmente lo que era el sabor y textura de la piel del miembro de otro hombre. Una exótica mezcla entre salado y agrio, un curioso sabor al que sería fácil acostumbrarme. Sin prisa, me tomé mi tiempo antes de desprender mi lengua de aquel manjar, saboreándolo con placer en toda su ...
    ... extensión.
    
    Una vez que finalizó ese segundo contacto, Liz se levantó del piso para sentarse en mi regazo; y de esa forma quedar de frente a nuestro invitado, que continuaba blandiéndose exigiendo más acción. Mi novia utilizó su lengua para lamer con delicadeza repetidamente sólo la punta del glande, estimulando y manteniendo la erección, sirviendo como preludio para lo que estaba por venir. Unos cuantos lengüetazos más y juro que vi perfectamente como la punta de aquel miembro empezaba a segregar un líquido blancuzco y viscoso, similar a un lácteo. ¡Cuanto ansiaba mi turno para poder degustarlo!
    
    Liz seguía capturando lascivamente el semen con su lengua, cuando en determinado momento se echó hacia atrás dándome la oportunidad de probarlo. Instintivamente estiré mi lengua, colocándola debajo del glande, justo donde goteaba aquel viscoso líquido.
    
    ¡Se sintió tan tibio y dulce! Mi novia sonrió satisfecha por mi actitud sumisa y proactiva, pero no había tiempo para cumplidos, había un miembro de hombre frente a nosotros que merecía toda nuestra atención.
    
    Sin previo aviso, Liz abrió la boca para introducirse de una vez toda la cabeza del pene en su boca, comenzando con la sesión de sexo oral. La probó por unos segundos succionando con el vacío de su boca, antes de iniciar con su movimiento de vaivén de adelante hacia atrás, masajeando con delicadeza la longitud completa del pene. Al tiempo que una espuma blanca escapaba por las comisuras de sus labios.
    
    La escena era ...
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