1. Luces rojas de Ámsterdam


    Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... el Red Light District de Ámsterdam, que cuando Liz y yo planeamos nuestro itinerario de viaje por Europa no dudamos en incluir a esta ciudad en nuestra ruta. La proximidad del hotel a la famosa zona roja era la otra razón por la que lo habíamos elegido.
    
    La zona roja o zona de tolerancia de Ámsterdam, está conformada por varias calles que corren a lo largo de algunos canales cercanos a la terminal del tren. Se volvió mundialmente famosa, debido a que aquí la prostitución y drogas recreativas son legales. Y aunque, en el mundo existen otras ciudades iguales o más tolerantes, la característica principal que le dio el impulso a Ámsterdam como destino turístico, fue la manera en que las sexoservidoras captan a sus clientes. Exhibiendo sus cuerpos vestidos con diminutas prendas de lencería a través de las ventanas de sus casas. Obvio no son sus casas verdaderas, serían más bien sus puestos de trabajo.
    
    Después de arrastrar nuestras maletas por las empedradas calles un poco más de lo planeado, a causa de las incontables fotos y mensajes para nuestros familiares y amigos, llegamos hasta nuestro hotel justo frente al Monumento Nacional; un enorme obelisco en medio de la plaza principal.
    
    Por la ubicación del hotel éste era un poco costoso, aunque no tan grande como los modernos resorts, pero sí muy elegante y de buen gusto. La gran mayoría de las parejas que se hospedaban ahí en esos días, eran matrimonios algo mayores. En la recepción del hotel se encontraban un chico y una ...
    ... chica atendiendo a los huéspedes que se registraban. El chico fue el que nos atendió una vez que se desocupó.
    
    Era un joven muy apuesto y de buen porte, rubio y de ojos azules. Muy amable y educado, aunque un poco ‘frío’ de acuerdo con nuestros estándares latinos. En lo que nos registrábamos noté como mi novia no le quitaba los ojos de encima al chico que nos atendía, sonriendo coquetamente a la menor oportunidad en que sus miradas se cruzaban. Él sin embargo, muy respetuosamente, se limitaba a sonreír cortésmente sin traspasar los límites dirigiéndose siempre hacia nosotros con respeto.
    
    En lo que yo me encontraba llenando las formas de registro, Liz aprovechó para platicar con el joven, pidiendo que nos recomendara algún lugar para almorzar y salir a beber unas copas. Casi para finalizar el registro note como el chico, un poco más relajado, le guiñaba el ojo a mi novia para despedirse.
    
    Lejos de molestarme la actitud atrevida de mi novia, me agradó el hecho de que ella fuera capaz de hacer romper la compostura rígida y gélida de aquel apuesto chico. Al terminar el registro nos dirigimos al ascensor para subir a nuestra habitación, oportunidad que aproveché para bromear con Liz.
    
    —No le quitaste el ojo de encima al chico —acusé a mi novia en tono de broma, abrazándola por la cintura para acercarla a mí—. ¿No estarás pensando en ponerme los cuernos con ese hijo de Odín? —pregunté haciendo referencia a los dioses nórdicos del norte de Europa.
    
    —Pues si no encuentro ...
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