-
Luces rojas de Ámsterdam
Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... algo mejor, tendré que chuparme esa paleta de hielo —respondió a su vez Liz de buen humor a mi broma, haciendo referencia a la actitud fría inicial del chico. —¿Hielo? —pregunté en forma retórica—. Creo que lo dejaste bastante caliente —comenté exagerando algo que de hecho tenía poca importancia con el afán de elevar el morbo en nuestra conversación. Mi relación con Liz siempre ha sido muy buena, no por nada hemos realizado tantos viajes juntos, algunos más austeros que otros; por lo que en más de una ocasión no has tocado hospedarnos en hostales, de esos donde la privacidad no está incluida, viéndonos forzados a tener que compartir una habitación con más de ocho personas. Obviamente con este tipo de cercanía llegas a conocer a muchos otros viajeros con los que compartes consejos y experiencias relacionadas a los sitios de tu ruta. Un consejo en particular que nos habían dado antes de salir de París es que no nos ofendiéramos si sentíamos a los nórdicos un poco ‘fríos’; ya que es parte de su cultura el ser reservado con los turistas. Razón por la que me impresionaba que mi novia hubiera sido capaz de hacerlo romper el hielo de la formalidad. —¿No estarás celoso? —preguntó ella divertida con la situación, acercando sus labios a los míos. Visiblemente excitado y sin poder contenerme un segundo más abracé a Liz para fundirnos en un enorme beso, el cual ella me correspondió entregándose a mis brazos. Un beso que no terminó hasta escuchar el timbre del ascensor ...
... indicándonos que ya habíamos llegado hasta nuestro piso. En cuestión de sexo nuestra relación siempre había sido muy plena y satisfactoria. Desde el inicio habíamos tenido la confianza para hablar francamente, como había sido en la intimidad con nuestras anteriores parejas. Dejando claro lo que nos gustaba y lo que no. Obviamente esto también incluía nuestras fantasías más íntimas. Siendo una de las fantasías más recurrentes, la de la posibilidad de hacer un trío con un chico o una chica. Fantasía que no llegaba más allá de nuestros jugueteos de alcoba durante el sexo; sin animarnos a establecer un plan para consumarla. Pero en lo que ambos concordábamos, es que sí alguna vez nos animábamos a realizarla, lo mejor era que ocurriera durante uno de nuestros viajes. Razonando que en caso de que no saliera como esperáramos, sería más fácil terminar una relación con un completo desconocido que con alguien de nuestra propia ciudad de residencia. Ese hecho, además de saber que mi novia se había sentido atraída físicamente por aquel apuesto chico rubio de la recepción del hotel me habían excitado enormemente; ante la posibilidad de poder ver realizada una de nuestras fantasías justo en esos días. Sólo faltaba una cosa más; saber si Liz realmente estaría dispuesta a hacerlo. Tan pronto entramos a la habitación continuamos con nuestra sesión de caricias, queriendo mutuamente comernos a besos con los labios. Nuestras manos desesperadas se deslizaron por nuestros cuerpos, ...