1. Luces rojas de Ámsterdam


    Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... tratando afanosamente de liberarlos de sus ropas. Sin embargo, debido a lo cansado del viaje y al hecho de que aún no habíamos almorzado, nuestra excitación se fue tan pronto como llegó. Por lo que terminamos, casi semi desnudos abrazados sobre la cama.
    
    Después de descansar un rato, estuvimos listos para salir a almorzar al restaurante que nos había recomendado el chico de la recepción; y de paso recorrer un poco la ciudad. Aunque de hecho en ese momento, lo que más me atraía era la posibilidad de poder realizar un trío con el apuesto chico. Obvio, yo no quería preguntar a mi novia directamente que le parecía la idea, así que, si realmente deseaba hacer realidad nuestra fantasía, iba tener que trabajarla de una forma un poco más sutil.
    
    —¿Y si mejor nos quedamos? —pregunté a mi novia bromeando, tratando de abrazarla para llevarla a la cama.
    
    —Claro que no —respondió ella, poniendo un alto a mis intenciones—, ya estamos aquí, hay que aprovechar y hacer de todo, por que quien sabe cuándo volvamos —razonó.
    
    —Tienes mucha razón amor, salgamos y hagamos de todo —concordé incitándola a romper los límites—, quizás hasta podamos realizar alguna de nuestras fantasías —sugerí pícaramente para sondear el terreno.
    
    —Ya dijiste —aceptó Liz—, luego no quiero que te vayas a rajar —agregó desafiándome entre risas.
    
    La primera parte de mi plan había funcionado a la perfección. Liz había accedido ingenuamente, a la posibilidad de realizar una de nuestras fantasías. O quizás ...
    ... había sido al revés, y había sido yo el verdadero ingenuo; no lo sé, pero en ese momento no iba dejar pasar la oportunidad por nimiedades.
    
    —Si alguien se va a rajar no voy a ser yo —respondí enérgico, defendiendo mi palabra y pasando la pelota a mi novia.
    
    —De acuerdo, ¡Puto el que se raje! —amenazó Liz, creando un espontáneo pacto secreto entre nosotros para esos días.
    
    —Acepto el reto, ¡puto el que se raje! —respondí precipitadamente, aceptando su reto sin detenerme a pensar en las consecuencias de tan precipitado pacto.
    
    Todo había salido perfecto, ahora era momento de trabajar al apuesto chico de la recepción, quien yo suponía sería más fácil de convencer. Después de todo, me había quedado con la impresión de que él se había sentido atraído hacia Liz lo cual, en lugar de recriminarle, planeaba aprovecharlo en su contra.
    
    —Preguntémosle a tu amiguito por la dirección exacta del restaurante —propuse a mi novia en tono de broma al salir del ascensor para ver su reacción.
    
    —De acuerdo, déjamelo a mí —respondió mi novia, dibujando una sonrisa en sus labios.
    
    Yo sonreí igualmente complacido con la reacción de Liz a mi sugerencia. Era obvio que le agradaba la idea de volver a conversar con el apuesto chico. Ya no tendría que preocuparme por nada, mi novia se encargaría de seducirlo; de aquí en adelante todo sería más fácil, razoné erróneamente.
    
    Para nuestra sorpresa, al llegar al mostrador de recepción ya no se encontraba el chico que nos había recibido ...
«1...345...25»