1. Luces rojas de Ámsterdam


    Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... importa! Lo importante es que se retiraba de la escena, por lo que el sufrimiento de mi personaje había concluido. ¡Gracias al cielo, estaba salvado!
    
    En el mayor acto de egoísmo supremo desde que Liz y yo somos novios, decidí hacer lo mismo; dejando a mi hermosa e indefensa novia a merced de los perversos guionistas de la película, sin olvidar los degenerados hombres presentes en el auditorio. ¿Quién me podría culpar por eso? Después de todo había llegado más allá de mis limites, hasta donde yo mismo ignoraba que podía soportar. Además, siempre me podría excusar en que sólo estaba cumpliendo con mi papel en la singular obra.
    
    Antes de ponerme de pie pude notar como la pareja de la rubia de la primera fila, el hombre a su izquierda respetando también su papel (el cual compartíamos), se levantaba de su asiento y sin voltear atrás se retiraba de la sala. Por lo que ya no dudé en hacer lo mismo e inmediatamente me puse de pie para huir cobardemente.
    
    Era más fácil decirlo que hacerlo, pues mi pene se encontraba a un segundo de estallar estrangulado bajo mi ropa. Una especie de carpa en mi pantalón se formó abriéndome camino por la penumbra de la sala hasta la puerta de salida, sin prestar atención en nada más abandonando a mi novia a su suerte. “Lo siento amor, no puedo ayudarte”, pensé mientras caminaba.
    
    Con cortos pasos salí de la sala y entré al sanitario buscando alivio para mi torturado miembro. Al entrar me encontré a la pareja de la madura rubia, orinando en el ...
    ... mingitorio. Me coloqué a un lado de él y bajé la bragueta de mi pantalón para aliviar mi sufrimiento. No pude evitar lanzar un grave quejido de placer, cuando mi erecto miembro salió disparado como una flecha desde bajo de mis ropas.
    
    —¿Es tu primera vez? —preguntó el hombre a mi lado, en un dialecto inteligible para mí.
    
    Sin poder entender lo que había dicho volteé a verlo directamente a la cara, asintiendo solamente con la cabeza. Él sonrió y orgulloso señaló a su miembro, el cual se encontraba flácido orinando a cuenta gotas. Supuse que debido a su edad tendría alguna disfunción erectil y me estaba preguntando alguna cosa de hombres.
    
    —Mira, después de 20 años —agregó volviendo a señalar su miembro, antes de sacudirlo.
    
    Casi pierdo el balance inclinándome para mirar de cerca el marchito y canoso miembro de aquel completo extraño. Pero por más que lo escudriñaba con detenimiento no lograba descifrar a que se refería.
    
    —Gracias amigo, pero no soy gay —aclaré suponiendo erróneamente, que me estaba ofreciendo su miembro para que lo masturbara o le practicara sexo oral.
    
    El hombre se retiró con una sonrisa, consciente de que no le había entendido, dándome una palmada en la espalda en lo que yo terminaba de orinar. Ignorando esa ‘conversación’ sacudí mi miembro tratando de disminuir mi erección para volver a esconderlo bajo mis ropas.
    
    Al finalizar de orinar volteé hacia atrás buscando el lavamanos y pude notar que ahí se encontraban tres cabinas para los retretes ...
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