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Luces rojas de Ámsterdam
Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... era su noche, su gran noche. Buscando aliviar mi estrés, dirigí la mirada hacia las filas posteriores. En las butacas había principalmente parejas hetero, algunas parejas de lesbianas y una pareja gay; todos entregados al frenesí de acariciar sus cuerpos casi semi desnudos, en una auténtica orgía de cine-filos. Sin embargo, ninguna otra chica intentaba siquiera imitar el papel de la chica en pantalla. Parecía que este duelo de actuación se decidiría solamente entre la madura rubia de la primera fila y mi novia. Las escenas se volvían más morbosas a cada minuto. La chica en pantalla estaba prácticamente en ropa interior, mientras los chicos sentados atrás de ella sacaban sus erectos miembros para abofetearla en el rostro con ellos. Dudé por un segundo, antes de dirigir la mirada hacia mi novia. Una parte de mí deseaba que sus coprotagonistas no hubieran llegado a eso; otra parte de mí, la real, deseaba que así fuera. Cuando por fin obtuve el valor para mirar sonreí pervertidamente. Efectivamente, los chicos sentados atrás de mi novia habían sacado sus miembros, y con toda la obscenidad del mundo los restregaban en el rostro de Liz impunemente. Y ella, aún sin inmutarse, daba una autentica cátedra de actuación digna de un premio de la academia. ¡No podría estar más orgulloso de ella! “¡Vamos mi amor, tú puedes!”, hubiese querido gritar mostrando mi apoyo a Liz (como sí lo necesitara). Su rostro era increíble, parecía hecho de plástico inerte, como si se tratase ...
... sólo de una hiper realista muñeca sexual incapaz de sentir emociones; hecha sólo para el mórbido placer de su dueño. Nadie era capaz de imaginar el enorme esfuerzo que ella se encontraba realizando con tal de cumplir las expectativas de los futuros espectadores (suponiendo que alguien la estuviera grabando lo cual era muy probable). Mi pene ya se encontraba a punto de estallar nuevamente, inconscientemente bajé la bragueta de mi pantalón para liberar la presión. Justo en ese momento sentí una palmada en la espalda. —¿No te pudiste contener? —preguntó una voz burlona en un extraño idioma. Se trataba de la pareja de la madura rubia de la primera fila, que regresaba a la sala después de haber terminado su cigarrillo. No hubiese importado que me hubiera hablado español, yo ignoré lo que decía masturbándome como loco con mi miembro fuera de mi pantalón completamente erecto; excitado por la gran actuación de mi novia. “¡Que ya terminé por favor!”, suplicaba al cielo, esperando ser escuchado. La excitación y morbo era tal, que parecía que no había manera de ser superada. Pero muy en el fondo de mi ser, en lo más retorcido de mis perversiones, deseaba que este placer morboso que experimentaba se incrementara. Y entonces, ambos deseos se cumplieron. En la película, los hombres detrás de la bella chica comenzaron a frotar como desesperados sus miembros, preparándose para eyacular. Después de un hipnótico magreo, como si estuvieran sincronizados, ambos chicos dispararon ...