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Vacaciones con mi hermana
Fecha: 03/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... belleza de mi hermana. Apreté las piernas para contener mi erección y me propuse terminar lo más rápido posible para zambullirme en el agua y así terminar con mi excitación. —Por enfrente también —ordenó ella dándose la vuelta sujetando con una mano la parte superior de su traje de baño pues seguía sin anudar. No recordaba haber tocado el cuerpo de mi hermana de esa manera en el pasado. Estaba sorprendido por que ella no sólo no me hubiese puesto un alto, sino también me pidiera que continuara. —Como ordenes chiquita —accedí yo sacandole una sonrisa con mi actitud consentidora. Como ella traía sus lentes de sol no podía ver si me estaba viendo o no, así que decidí no ser tan obvio al momento de ponerle bloqueador. Por alguna razón no quería que supiera que lo estaba disfrutando; pues temía que si ella se diera cuenta de eso nuestra relación se fracturara al creer que yo era un pervertido. Tomé nuevamente el aplicador y dibujé una línea blanca que dividía su torso en dos desde su cuello, pasando por en medio de sus senos hasta su abdomen; ambos sonreímos supongo que al imaginar morbosamente lo mismo, que esa sustancia no fuera bloqueador solar sino otro líquido mucho más orgánico y varonil. —Dime si te molesta —dije yo para dejar claro que sólo lo hacía por que ella me lo pedía. Mi hermana asintió en silencio por lo que comencé nuevamente a masajear su cuello, ésta vez por enfrente, distribuyendo un poco de crema por sus hombros antes de dirigirme a ...
... su busto. ¡Oh, cielo santo, no podía creer lo que estaba a punto de hacer! Masajear los senos de mi hermana, ¡en un lugar público! Tragué saliva y con toda la delicadeza posible comencé a hacer círculos con las puntas de mis dedos por el contorno de sus pechos. Si previamente me habían parecido un poco esponjosos, por enfrente se sentían perfectos, firmes y duros. No había duda de que mi hermanita ya era toda una mujer. No pude evitar ruborizarme mientras acariciaba sus senos teniendo cuidado de no mover esos pequeños triángulos de tela; gracias al cielo podría atribuirlo al calor del ambiente y no a los pensamientos malsanos que me abrumaban. Por su parte, mi hermana me observaba desde atrás de esas gafas oscuras, con un rostro de póquer que no dejaba adivinar lo que estaba pasando por su mente; pero que me atrevería a apostar de que estaba gozando con el aprieto en que me encontraba, pues ya me estaba resultando complicado ocultar el bulto en mi entre pierna. Una vez que concluí con sus senos fue turno de su abdomen, plano y marcado; aquí fue donde me desquité, pues cada caricia de mis manos le provocaba un ataque de cosquillas que la hacían doblarse por en medio, sacándola de su pose de mujer fría que había estado creando. —Espera —ordenó ella entre risas al levantar su torso mientras sostenía la parte superior de su traje de baño. —¿Qué pasa? —pregunté antes de volver acariciar maliciosamente su abdomen consiguiendo que se doblara por en medio una vez ...