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Pesca deportiva
Fecha: 23/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... bromeando—, 'que es mi primera vez' —agregó excusándose en el doble sentido de esa frase. —Dont worry honey. if 'it's your first time, I will be so kindy with you' —comentó el gringo también en doble sentido habiendo captado la broma; dando a entender que él sería amable con mi novia en caso de que ella accediera a tener sexo con él. Leslie, sonrió nerviosa doblándose por el vientre, al escuchar la inesperada y pícara oferta del gringo; golpeándolo en la entrepierna con sus firmes glúteos accidental o premeditadamente, era imposible de saber. Mi novia dirigió la mirada hacia mí, buscando leer mi reacción, pero no la encontró; debido a que inteligentemente, yo había decidido soltar algo más de sedal para confundir a mis dos presas. Con la excusa de bajar mi temperatura corporal, después de unos minutos al sol, me sumergí nuevamente en el agua dándole la espalda a mi novia. “No necesitaste ayuda para torturar un pez, pues no me necesitas para salir de ésta”, razoné en mi interior olvidándome de la lata de cerveza, la cual abandoné sobre el rompeolas. Obvio, al darse cuenta el gringo que disponía de algo de espacio y privacidad, decidió aprovechar la oportunidad situándose detrás de Leslie con el pretexto de instruirla mejor. Colocó su mano izquierda en la cintura de mi novia, justo sobre el nudo que sostenía la tanga a su cadera; mientras que con su mano derecha sujetó el codo del brazo derecho de ella, que era el que utilizaba para sujetar la caña. Como si se ...
... tratase de un maestro titiritero manejando una simple marioneta, el gringo asumió el control de los movimientos del delicado cuerpo de mi novia. Pretendiendo querer conseguir el perfecto lanzamiento del anzuelo la jalaba por el brazo hacia atrás, haciendo que mi novia recargara su espalda desnuda en el bronceado y velludo pecho de su instructor; mientras mantenía la mano izquierda bien firme en la cintura de ella. Posición que el gringo mantenía por sólo unos segundos, antes de invertir los vectores de fuerza, provocando que mi novia impulsara su torso hacia el frente, a la vez que arrimaba la cadera a la suya descaradamente. Una lección de pesca que está de más decir, que el gringo efectuó más de una vez, ¡muy lentamente!; disfrutando del casual contacto entre sus ásperas manos y la suave y delicada piel de mi novia, junto con el inevitable choque de caderas. Yo continué nadando un par de metros lejos del talud, fingiendo no notar esos 'accidentales' roces, dando oportunidad a que estos subieran de tono. “Apuesto a que al viejo ya se le paró”, pensé nuevamente en mi interior, al ver por el rabillo de mi ojo los toqueteos entre mi novia y el gringo. Esa curiosidad por saber si el gringo estaba teniendo una erección mientras instruía a mi novia en la correcta técnica de pesca, tuvo el mismo excitante efecto en mí. Al sentir en mi entrepierna como mi miembro crecía sin control bajo mi bañador, luchando arduamente por librarse de la presión que la tela ejercía sobre él. ...