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Pesca deportiva
Fecha: 23/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... ¡Justicia poética en todo su esplendor! —¿Por qué no lo intentas tú preciosa? —sugerí a mi novia secamente, llevando la lata de cerveza a mis labios sin esperar una respuesta. Simulando no dar importancia al acto de crueldad del que acababa de ser testigo, sutilmente había sugerido a mi novia que intentara ella misma capturar una nueva presa; para que, de esa manera, siguiera experimentando esa intoxicante sensación de soberbia y poder que la tenía extasiada. Hubiese querido ver el rostro de mi novia para observar su reacción al escuchar la inusual sugerencia; pero mi papel en ese preciso momento exigía que me mostrara frío e indiferente, dando la impresión de estar completamente de acuerdo con lo que acababa de presenciar, por lo que procedí nuevamente a pegar mis labios a la lata que tenía en la mano. —¿Puedo intentarlo? —preguntó Leslie al gringo, con una voz dulce y suave desde su posición a los pies del hombre, casi suplicando que le diera la oportunidad de capturar a otra desafortunada presa. No pude evitar sonreír al escuchar a mi hermosa novia, pedir una oportunidad a su nuevo ‘mejor amigo’ para practicar su misma afición. Por primera vez en aquel día, inocentemente ella había mordido el anzuelo que yo había lanzado. Ni siquiera el sabor amargo de cerveza tibia podría evitar que mis labios dibujaran una sonrisa mezquina. —¡Of course honey! —respondió el gringo, extendiendo su mano derecha amablemente para ayudar a mi novia a salir del ...
... agua. Leslie tomó la mano del gringo y salió del agua para ponerse de pie sobre el rompeolas luciendo su escultural figura para beneplácito del hombre; quien no tuvo reparo en mostrar su admiración por el cuerpo semi desnudo de mi novia, abriendo los ojos maravillado por su extraordinaria belleza. —¡You are really hot! —exclamó el gringo, sin molestarse en ocultar la sonrisa de lujuria en su rostro. —Gracias —agradeció mi novia, volteando la mirada hacia mí para dedicarme un fugaz guiño de ojo, como si tratase de decirme algo. El gringo pasó a indicar a mi novia como tenía que sujetar la caña para lanzar el anzuelo. De acuerdo con su explicación el anzuelo, el flotador y la carnada sintética tenían que ser lanzados con fuerza para que éstos tiraran del sedal enrollado en el carrete. Entre más fuerte los lanzara, más sedal sería desenrollado consiguiendo así una distancia mayor, con lo que habría más probabilidades que la carnada fuera vista por alguna presa al ser enrollada, provocando que ésta se enganchara en el anzuelo al intentar devorarla. En ese momento no pude distinguir, si el gringo realmente estaba explicando su técnica de pesca o la mía propia. El primer intento de mi novia por lanzar el anzuelo fue un auténtico fiasco. Enredándose el sedal en su brazo al momento de blandir la caña hacia el frente débilmente. Afortunadamente, sin que la filosa punta del anzuelo se incrustara en su suave piel. Todos reímos por su patético intento. —¡No te rías! —amenazó mi novia ...