1. Pesca deportiva


    Fecha: 23/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... mano que lo mantenía cautivo, implorando a su custodia ser regresado al agua por piedad. Pero Leslie, impávida, se limitaba a seguir observándolo sin que las silenciosas súplicas la hicieran sentir un mínimo de empatía por el sufrimiento de su prisionero.
    
    —It is rainbow fish —explicó el gringo haciendo referencia a esa especie de pez—, they are very common here.
    
    Mi novia volteaba a ver al gringo ocasionalmente fingiendo escucharlo; mientras él detalladamente explicaba como distinguir a este tipo de peces en particular de otros peces de la zona.
    
    —¿Quieres volver al agua amiguito? —preguntó mi novia al pez con una voz tan dulce como cruel.
    
    ¡No lo podía creer! ¿Qué clase de pregunte era esa? ¿Acaso ella esperaba que el pez respondiera que no quería ser liberado? ¡Que prefería quedarse en sus manos y morir asfixiado! Yo observaba impotente, o al menos eso quería creer, esperando a que mi novia terminara con la tortura de aquel desafortunado ser vivo; sin entender cuál era el sentido de prolongar su sufrimiento.
    
    Unos segundos después, mi novia se preparó para liberarlo. Bajó su rostro hasta sus manos, simulando darle un tierno beso de despedida antes de dejarlo ir, mientras yo observaba desesperado preguntándome: “¿Por qué demonios no lo libera de una buena vez?”, perturbado por la extensa y cruel tortura del pequeño pez.
    
    —¡Que tengas un buen día amiguito! —exclamó Leslie, bajando sus manos al agua; sonriendo soberbia por haber controlado por unos segundos el ...
    ... destino de aquel desdichado.
    
    Tan pronto el pez sintió la fresca agua del mar alrededor de su pequeño cuerpo providencialmente recobró las energías, que segundos antes lo habían abandonado y se alejó nadando desesperado por huir de su hermosa y perversa captora.
    
    Aliviado recuperé el aliento que hasta ese momento había retenido voluntariamente. Ha decir verdad, creo que contuve tanto tiempo la respiración como aquel desafortunado pez. Como si espiritualmente ambos estuviéramos conectados, permitiéndome compartir no sólo su sufrimiento, sino también su deseo de venganza; mientras veía como mi novia y el gringo reían divertidos, haciendo burla de la justificada huida de su víctima.
    
    —Look how it swing —dijo el gringo, señalando al rastro que el pez dejaba sobre el agua durante su fuga.
    
    Definitivamente yo ya no podía permanecer indiferente ante esa muestra de injusticia y crueldad sobre aquel inocente ser viviente; tenía que hacer algo para dar una lección a ese par de demonios, sin importar que uno de ellos tuviera una sensual y escultural figura entallada en un diminuto bikini rojo.
    
    En ese momento no sabía exactamente qué haría, pero sin lugar a duda tendría que ser algo sumamente perverso y humillante, el principio básico de justicia y equilibro del universo así lo exigía. Y súbitamente, la respuesta llegó a mi mente; si mi novia y el gringo habían osado utilizar la ‘pesca deportiva’ como instrumento de tortura, yo utilizaría esa misma técnica para cobrar venganza. ...
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