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Pesca deportiva
Fecha: 23/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... tarea, y al no poder ella 'echarme una mano' en ese momento, tendría que arreglármelas yo solo. Aprovechando que nadie más estaba presente en el cuarto sanitario, me dirigí hacia uno de los cubículos con el bañador en las rodillas, pues no deseaba volver a oprimir con la ropa mi erecto miembro; prácticamente caminé como un ridículo pingüino, ¡debí haberme visto patético! Buscando la mayor privacidad para lo que estaba a punto de realizar entré a uno de los cubículos, específicamente el que estaba al fondo. Cerré la puerta tras de mí, me puse de pie frente al excusado y con más calma comencé a frotar mi miembro lentamente, disfrutando sin ningún pudor de toda su extensión; estando bien consciente de que no había garantía de que volviera a verlo en ese estado, ¡tenía que aprovechar esa oportunidad! “¿Qué haría Leslie?”, me pregunté tratando de adivinar la manera en que mi novia me masturbaría; mientras que, con mi mano derecha, seguía acariciando minuciosamente cada centímetro de mi propio miembro. Desde la base del tallo donde colgaban mis, por en esa ocasión, también enormes bolas hasta la punta de mi glande la cual remataba en una gran cabeza rojinegra; seguramente producto de la saturación de la sangre que lo invadía. “¡Oh cielos!”, murmuraba absorto poseído por una excitación que jamás antes había experimentado; al tiempo que mi mano comenzaba a sentir el presemen que utilicé para lubricar toda la zona de contacto entre ella y mi miembro, disminuyendo la ...
... fricción que el roce de la auto estimulación me provocaba. Mis lúdicas caricias eran acompañadas con imágenes mentales del cuerpo desnudo de mi novia; el cual como es obvio yo conocía perfectamente. Sus voluptuosos y hermosos senos, y sus bien redondos y firmes glúteos, eran los atributos físicos de Leslie a los que dedicaba la mayoría de mis pensamientos; al menos al principio. Muy sutilmente, como bandidos en la noche, se fueron introduciendo en mi mente las últimas imágenes que tenía de mi novia; sentada cómodamente en la barra del bar exhibiendo sin ningún tipo de pudor su escasamente cubierta anatomía, frente a un desconocido que le podía doblar la edad. Pero esa imagen no llegó sola, también estaba la remembranza de aquel erótico juego de rol que habíamos realizado días antes; en el que Leslie y yo fantaseábamos con la posibilidad de que ella me fuera infiel con un hombre mayor, preferentemente un millonario. Pero dado las circunstancias actuales no podíamos darnos el lujo de ponernos muy exigentes. “¡Oh cielos santo!”, exclamé una vez más implorando que aquella excitación que experimentaba no terminara, sino por el contrario, hubiese alguna forma de poder aumentarla y así poder seguir gozando crapulosamente de mi desvarío. Y para mi sorpresa, mis súplicas fueron contestadas de la forma más inverosímil posible. Repentinamente, la puerta del cuarto sanitario fue abierta dejando pasar al interior al menos dos personas interrumpiendo mi placentera actividad. Se ...