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Pesca deportiva
Fecha: 23/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... de mi novia y el gringo de los que se apoderaba, sino también de su sentido del equilibrio. Leslie se recargó hacia el frente hasta apoyar su mano izquierda en el muslo del afortunado juerguista, quién también se agachó sobre ella abrazándola con su mano libre; y aprovechando esa cercanía para murmurarle directamente en el oído. De pie detrás de la silla de mi novia no alcanzaba a escuchar lo que el hombre le decía; sin embargo, tenía mi propio espectáculo, pues aún con la vista borrosa podía ver como el barista no soltaba el bulto bajo sus ropas, manoseándose a sí mismos con mayor intensidad. Una vez que el gringo hubo hablado, Leslie asintió con su cabeza accediendo sumisamente a cualquiera que hubiese sido la petición del hombre; sin parar de reír en lo que recobraba su compostura. —Amor... quiere que... vayamos a su habitación de una vez —dijo mi novia girando su rostro hacia mí; con voz entre cortada debido al alcohol. —Como ustedes quieran —respondí a mi hermosa novia, siendo condescendiente a su petición—. ¿Quieres... que los acompañe... o prefieres ir tu sola? —pregunté ahora yo, tratando de escaparme cobardemente para ir a masturbarme a nuestra propia habitación. Por el alcohol, no recuerdo el nivel de volumen en que yo estaba hablando en ese preciso momento. Pero dada la expresión en los rostros del gringo y el barista, supongo que debió haber sido lo suficientemente alto como para que ambos escucharan lo que yo acababa de insinuar a Leslie. El ...
... barista abrió los ojos como dos enormes platos, incrédulo por lo que yo estaba dispuesto a conceder. Después de todo, ¿qué hombre en su 'sano juicio' estaría dispuesto permitir que su novia, bajo los influjos del alcohol, acompañara a un desconocido a su habitación del hotel? El gringo, por el contrario, sonrió visiblemente entusiasmado por mi actitud relajada y complaciente para con ellos. Obviamente no se esperaba esa respuesta de mi parte, ¡ni en un millón de años! Entusiasmado, se apresuró pedir otra ronda de tequila, sin esperar a que mi novia respondiera o, mejor dicho, anticipando su respuesta. —Anothers drinks, please —solicitó el gringo al barista alegremente, golpeando la barra. Francamente hablando, aunque el gringo podría estar muy agradecido conmigo, en realidad yo había hecho esa extraña sugerencia pensando solamente en mí; pues yo no sabía cuánto tiempo tendría que pasar para eyacular en caso de acompañarlos, lo que sentía me urgía realizar. Mi condición era tal que, aunque deseaba con todo mi ser presenciar la culminación de nuestro erótico juego de rol en tercera dimensión, estaba dispuesto a esperar a una próxima ocasión. —¿Estas... seguro? —preguntó mi novia cabeceando a punto de romper nuestro mutuo acuerdo de no preguntar la opinión del otro respecto a consumar una fantasía; formulado específicamente para este tipo de circunstancias. —Si amor, muy seguro, tengo un pequeño asunto que arreglar —respondí bromeando, en doble sentido refiriéndome a mi ...