-
Pesca deportiva
Fecha: 23/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... erecto pene—. Bueno ni tan pequeño —agregué riendo. Sin entender mi broma, Leslie tomó el vaso de tequila que acababa de llenar el atónito barista, y sin tener nada más que objetar lo levantó en alto para acompañar un nuevo brindis propuesto por el más que feliz gringo. —¡Cheers! —brindó ella sonriente. Sin el protocolo de la sal y la lima, los tres bebimos el último vaso de tequila hasta la última gota, soltando una fuerte carcajada al final. Una vez que nos repusimos de los efectos inmediatos que la ardiente bebida nos había provocado, el gringo dio instrucciones al barista para que cargaran la cuenta a su nombre y llevaran la botella a su habitación donde continuaría la fiesta con mi novia. Resulta que John, o el gringo, era residente de un pueblo del centro de Texas. Y como muchos otros residentes del interior del estado, gustaba de tener una propiedad en la isla para vacacionar los fines de semana. En el caso de John, él tenía un tiempo compartido en el hotel, el cual le permitía disponer de una habitación varias semanas al año. Y aunque normalmente se hacía acompañar por su esposa, en esa ocasión había decidido viajar sólo para practicar la dichosa pesca deportiva. —¿Seguro... no quieres acompañarnos? —preguntó una vez más mi novia, con un grado más alto de ebriedad; en lo que bajaba los pies para buscar sus sandalias tanteando el suelo a ciegas. —Seguro amor —respondí, sujetando su rostro con ambas manos para darle un tierno beso en la frente—. ...
... Diviértete preciosa —agregué aceptando tácitamente que esa noche tenía mi permiso 'no solicitado' para hacer y deshacer lo que se le antojara. —De acuerdo... —asintió mi novia satisfecha con mi condescendencia—. No me esperes... despierto —sentenció con una pícara sonrisa, dando a entender que no pensaba regresar hasta el amanecer. ¡Esa última frase de mi novia disparó los latidos de mi corazón a mil! No podría creer el grado de excitación que la idea de que mi novia me fuera infiel con un desconocido me podía provocar. En un segundo, el efecto disuasorio que los litros de alcohol pudieron haber tenido en la rigidez de mi pene, habían desaparecido con esa corta frase pronunciada por Leslie. Mi miembro estaba a punto de explotar. ¡Cómo deseaba bajarme el bañador para dejar a mi pene al aire libre y así terminar con mi tortura! ¡Pero todavía no era el momento! Primero tenía que esperar a que mi novia y el gringo se marcharan a la habitación de él; pues no quería parecer grosero o mal educado. —Nos vemos... amor… —dijo Leslie al despedirse, abrazándose al gringo para no caer al caminar. —Adiós amigo —dijo el gringo secamente, asiendo a mi novia fuertemente por la cintura sin poder quitar la sonrisa de felicidad que se había apoderado de su rostro. Entre tumbos, la alegre pareja salió caminando rumbo al ascensor, sin que ninguno de los dos recordara tomar la blusa de mi novia del respaldo de la silla. “No tiene ningún sentido”, pensé recapacitando en lo fútil que ...