1. Pesca deportiva


    Fecha: 23/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... fornicar con mi novia que yo pudiera haberle pedido cualquier cosa y él hubiera aceptado sin dudar. Para su fortuna yo sólo tenía una cosa en mente.
    
    —Que me lleves primero a mi habitación, estoy tan ebrio que no creo que pueda caminar —mentí hábilmente, para no confesar que el tronco en mi entrepierna me impedía caminar con normalidad.
    
    —Por supuesto —aceptó el chico.
    
    El barista hizo una llamada telefónica para pedir a un compañero que lo cubriera. Abandonó la barra, y colocando mi brazo izquierdo por encima de sus hombros me ayudó a caminar hacia mi habitación, ante la vista de los escasos juerguistas que presenciaban extrañados la escena; quizás no tanto, pues debe ser normal que uno que otro trasnochador se pasé de copas durante sus vacaciones.
    
    El camino a mi habitación fue bastante tortuoso, incapaz de flexionar correctamente los muslos arrastraba la pierna derecha, donde mi miembro se encontraba pegado como una inerte viga que no daba señales de ceder; crujiendo dolorosamente a medida que ambos avanzábamos. Afortunadamente había un ascensor para subir hasta la habitación.
    
    Con la baja ocupación y el procedimiento de rotación de habitaciones del hotel; era de esperarse que la habitación del gringo y la mía se encontraran en el mismo piso, a un par de puertas de distancia de hecho.
    
    —¡Suerte que ambas habitaciones están en el mismo piso! —dijo el barista imprudentemente en tono de una sosa broma.
    
    “Sí, que suerte”, pensé sin responder con una mueca de ...
    ... angustia, esforzándome por ocultar mi erección.
    
    Ignorando el comentario del chico, pasamos junto a la habitación donde se suponía que Leslie y el gringo se encontraba fornicando. Quizás fue sólo mi inquieta imaginación; pero casi puedo jurar que alcancé a escuchar el inconfundible jadeo que mi novia acostumbraba emitir durante el sexo.
    
    ¡Como me hubiese gustado detenerme para echar un vistazo!, después de todo teníamos la llave de seguridad. Pero no, en ese momento me urgía llegar a mi propia habitación.
    
    Entregué mi tarjeta al barista para que abriera la puerta de la habitación; ya ha dentro, él prácticamente me arrojó sobre la cama sin detenerse a encender las luces; desesperado por salir corriendo para unirse a mi novia y el gringo. Tampoco era como que yo planeara demorarlo más; tan pronto cerró la puerta tras de sí, baje mi bañador hasta las rodillas bruscamente.
    
    —¡Mierda, carajo! —maldecí al sentir el áspero roce de la tela de mi bañador sobre la sensible piel de mi miembro.
    
    Un sudor frío cubrió mi frente en lo que mordía mis labios y cerraba los ojos tratando de conseguir que la habitación dejara de girar a mi alrededor. Mientras esperaba, a que ese sorpresivo dolor, producto de mi imprudencia, pasara.
    
    —¡Oh, gracias al cielo, gracias al cielo! —agradecí repetidamente, una vez que el dolor se fue atenuando hasta casi extinguirse.
    
    Abrí los ojos y dirigí la mirada hacia mi pulsante miembro. A pesar de estar en total oscuridad, alcanzaba a apreciar ...
«12...272829...»