1. La Isla Evanescente 25


    Fecha: 27/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos

    ... en la isla, tampoco había visto ningún árbol ni rastro de vegetación. Ni en el más desolado islote de las Islas de los Volcanes se daba aquella circunstancia. La vida siempre se abría camino, aislada y precaria en un principio, pero siempre estaba presente. Con un escalofrío se dio cuenta de que probablemente eran los únicos seres vivos en aquel lugar. Esperaba que no se entretuviesen demasiado, aunque solo el joven Lórax parecía desplegar algo de actividad. El druida había cogido un libro aparentemente al azar, y se había sentado a meditar frente a él y el viejo cascarrabias se dedicaba a mirar una pequeña puerta con aire azorado. A estas alturas, probablemente tendrían a toda la flota que la reina hechicera habría podido reunir siguiendo su pista. Esperaba que la llevasen una buena ventaja.
    
    Llevaba horas allí parada sin hacer nada, más aburrida que una ostra así que se acercó al viejo profesor:
    
    —No es por meter prisa, pero cada minuto que estemos aquí cuenta...
    
    —Lo sé, lo sé. —respondió el maestro exasperado— Pero hay cosas que no se pueden hacer con prisas. Ya viste las advertencias. Aquí dentro solo se puede usar la magia con mucha precaución.
    
    —¿Qué hay detrás de esas puertas? —preguntó ella observando los grabados con curiosidad.
    
    —Ni oro, ni joyas, me temo. —dijo Sokolob— Y ahora, por favor, déjame concentrarme.
    
    La pirata se retrasó, dejando al hechicero trabajar, pero no le quitó ojo. Lo observó con curiosidad tantear el marco de la puerta, ...
    ... buscando palancas o cerraduras escondidas. Divertida observó la cara de desconcierto al no encontrar ni siquiera un picaporte. Luego se sentó de nuevo y meditó unos instantes antes de incorporarse de nuevo y pronunciar un hechizo.
    
    Nunca había estado tan cerca de alguien que pronunciaba un hechizo, pero creyó que le impresionaría más. Sokolob se dedicó a canturrear algo mientras movía las manos a un ritmo sincopado, como si estuviese en trance. Pero no paso nada más. Cuando el hombre desistió la puerta seguía cerrada a cal y canto.
    
    —¿Y eso es todo? ¿Ni luces, ni explosiones, ni puertas que saltan por los aires? —preguntó ella sin poder ocultar su decepción.
    
    El viejo mago se volvió con rostro malhumorado, ante el pequeño corro de piratas que se había seguido a su capitana. Abrió la boca para decir algo pero la capitana se adelantó.
    
    —En el fondo no esperaba gran cosa. Si tú fueses capaz de abrir esa puerta, cualquiera, incluso yo podría hacerlo...
    
    —Hay ciertos enigmas que no se resuelven mediante la fuerza. Aunque hubiese estado bien que se abriesen las puertas al primer intento, no lo esperaba. —dijo el anciano hechicero después de haber controlado su genio y sin dar más explicaciones, se dedicó a bucear entre sus volúmenes en busca de un pasaje que le diese la clave con la que poder acceder a los portales.
    
    Los piratas se acabaron aburriendo y se fueron a comer algo o a pasear por la costa, solo Baracca se quedó allí mirando al profesor.
    
    —¿Puedo ayudarte? —le ...