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La Isla Evanescente 25
Fecha: 27/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos
... conocimiento más profundo de la magia, a aquel que les ayudaría a acabar con la reina hechicera. Los libros que trataban de ello eran deliberadamente vagos, todos los autores hablaban de oídas, pero coincidían en que había tres puertas y solo una de ellas llevaría a la fuente de todos los conocimientos. Sokolob estudio las imágenes intentando detectar un símbolo o una marca en los grabados, pero nada indicaba lo que aquellas puertas indicaban. A pesar de su edad, su mente aun era clara y despierta. La curiosidad que había hecho de él un niño despistado y soñador no le había abandonado. Y ese era su punto fuerte. Sabía que nunca sería un gran mago, pero eso no quería decir que su intelecto no fuese necesario para salvar el mundo. Encaró aquel desafío como hacia siempre; relajado, con la mente abierta y como si el tiempo no apremiase y aquella fuese la única tarea que tuviese que realizar. Pronto estuvo totalmente abstraído con su mente funcionando a toda máquina. Tras revisar una vez más las puertas en busca de señales o pistas, sin éxito, se concentró en los grabados. El primero que descartó fue la espada. La espada, no era el arma de un mago. Podía servir para protegerse en un momento de apuro, pero solo como último recursos. También existían las armas mágicas, pero solo servía para dar ciertos poderes a personas que carecían de ellos. Definitivamente ese no era el conocimiento ancestral que buscaban. La siguiente a la que se acercó fue la de la varita. Las ...
... varitas eran intensas fuentes de poder mágico. Eran una opción, pero no eran artefactos seguros. Algunos tenían eones de antigüedad y ni siquiera los archimagos conocían muy bien su poder. Podían ser muy útiles o destruir mundos enteros si se utilizaban inadecuadamente. Sokolob lo meditó durante unos instantes. Artefactos de un poder inmenso en manos de un adolescente con la preparación justa para atisbar siquiera el poder que podían desatar. No era una buena idea, se dijo mientras se acercaba a la lira. La lira no era un instrumento de magos, era más bien de bardos. ¿Por qué estaba allí? La observó con atención. A primera vista parecía corriente, pero cuando acercó la vista descubrió que en vez de cuatro cuerdas tenía multitud de cuerdas finas y más cortas de lo normal. Buceó en su memoria. La música era el arma del bardo, pero todos los bardos, desde los que cantan en una oscura taberna, hasta los que actuaban para reyes, sabían que la música tenía una poderosa influencia sobre todos los seres vivos. Había multitud de leyendas de sucesos en los que una persona, aparentemente indefensa, lograba eludir un gran peligro o derrotar a un enemigo con la música como única arma. No era tan lerdo como para creer todo aquello a pie juntillas, pero en las leyendas siempre había un poso de verdad. Dejó un instante las puertas y se acercó al montón de libros que había traído consigo. Suponía que podría encontrar la respuesta en la biblioteca, pero entre los suyos no tenía que buscar, ...