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Bola ocho
Fecha: 04/11/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... fantasía. Seleccionar un candidato para mí no fue tarea fácil. Primero que nada, estaba el dilema de si debía conseguir a un chico con un miembro del mismo calibre que el mío (lo cual de hecho no era algo sencillo), o uno con un miembro menor. Pues en caso de que invitara a un amigo con un miembro de menor tamaño corría el riesgo de que él se sintiera intimidado al comparar nuestros miembros; o que mi novia se molestara al pensar que lo hice intencionalmente. Lo que lógicamente haría que nuestra fantasía concluyera antes de empezar. Por otro lado, si lograba conseguir invitar a un chico con un miembro mayor al mío podría ocasionar el efecto contrario. Siendo yo el que terminara sintiéndose intimidado, y mi novia enamorada de nuestro invitado; algo poco probable, pero probable al fin de cuentas. Después de considerar los pros y contras de mi decisión, decidí que lo mejor era hacer a un lado mis inseguridades y pensar por ésta ocasión en las necesidades de mi novia; eligiendo a un chico con un miembro de igual o mayor tamaño que el mío. Después de todo nuestra relación no se basaba solamente en sexo; sino más bien en un conjunto de intereses comunes. Haciendo memoria recordé un antiguo compañero de la universidad con el que solía entrenar en el gimnasio. Un chico alto y fornido de buena apariencia al que tenía un par de meses de no ver debido a su empleo. Y aunque él ya no entrenaba con regularidad seguía manteniéndose en excelente condición física. Y lo más ...
... importante, como el chico no era muy pudoroso a la hora de vestirse después de tomar una ducha en el gimnasio, había tenido la oportunidad de observar su pene y este era inmenso; de dimensiones muy parecidas al mío. Aunque claro nunca se lo había visto completamente erecto. Además, él conocía Leslie de una fiesta en la que coincidimos y me había felicitado por tener una novia tan hermosa y sensual; lo cual facilitaría el tratar de convencerlo para unírsenos en un trío. De cualquier forma, pensé que lo más prudente en éste caso sería consultarlo con Leslie antes de hacer una invitación ‘formal’ a mi amigo; previniendo que mi novia hubiese recapacitado sobre tan importante decisión, pues odiaría quedar en ridículo al tener que cancelarle. Antes que llegara el día señalado para volver a abordar el tema llegó nuestra tradicional noche de billar. Evento semanal en el que solíamos resolver las diferencias que podrían surgir entre nosotros batiéndonos en un ‘mortal’ duelo; sin ninguna otra arma aparte de nuestra habilidad para jugar bola ocho. Después de salir de nuestros respectivos empleos coincidimos en nuestro sitio predilecto para jugar billar. Desde que saludé a Leslie con un beso noté que estaba de muy buen humor, lo que en un principio no llamó mi atención. Pero a medida que avanzaría la noche su buen estado de ánimo sería más evidente. —Buenas tardes, ¿la mesa de siempre? —preguntó la recepcionista con una sonrisa al reconocer a sus clientes frecuentes. —Sí por ...