1. Bola ocho


    Fecha: 04/11/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... favor, gracias.
    
    Leslie y yo teníamos la costumbre de solicitar, siempre que estuviera disponible, una de las mesas del rincón; ya que al encontrarse en una esquina limitaba sólo con otras dos mesas, teniendo de esa forma más espacio para movernos alrededor sin molestar a los otros clientes.
    
    Como jugadores habituales conocíamos de vista a la mayoría de las personas que ya se encontraban en el lugar, a los cuales saludamos cortésmente levantando la mano al dirigirnos a nuestra mesa. Antes de comenzar a jugar pedimos un par de bebidas aprovechando que recién comenzaba la hora feliz y nos dispusimos a seleccionar un taco para jugar.
    
    —¿Lista? —pregunté a mi hermosa novia una vez que yo había seleccionado un palo de billar.
    
    —Sí, ya encontré un buen ‘palo’ —respondió mi novia en doble sentido con una sonrisa en sus labios, haciendo alusión a lo que yo suponía erróneamente mi pene.
    
    —Ya sabes que siempre ha sido tuyo mi amor —respondí yo también en doble sentido; intentando hacerme el gracioso, al recordarle que mis partes nobles le pertenecían a ella y nadie más.
    
    Mi novia despabiló los ojos con un gesto de extrañeza, como si mi chascarrillo hubiese estado fuera de contexto; lo cual me hizo pensar que mi comentario no le había causado gracia, por lo que yo también me puse serio.
    
    —De acuerdo, seré más específica —enfatizó Leslie para indicarme que pusiera más atención a sus palabras—. Ya tengo un par de palos —agregó con una sonrisa pícara sujetando su taco y el ...
    ... mío.
    
    —Sí, el tuyo y el mío —dije cediéndole mi taco, pensando que en realidad si estaba hablando de los palos de billar.
    
    Leslie movió la cabeza de un lado a otro como gesto de desaprobación a mi respuesta. A estas alturas yo estaba bastante confundido. ¿Recuerdan lo que se dice de los hombres con órganos sexuales grandes? Que son un poco torpes debido a que sus partes requieren un gran flujo de sangre que debería ir al cerebro. Pues en ese momento yo era un claro ejemplo de ello (modestia aparte).
    
    —¡No! —exclamó mi novia, desesperada por que yo no comprendiera de lo que estaba hablando—. ¿Qué no recuerdas lo que platicamos del trío? —preguntó en voz alta olvidando donde estábamos.
    
    ¡Que tonto debí haberme visto al haber confundido en dos ocasiones las palabras de mi novia, creyendo que se refería a otra cosa! Tan pronto Leslie terminó de hablar inmediatamente se llevó la mano a la boca, avergonzada de que sus palabras hubiesen sido escuchadas por las personas de la mesa continua. Lo cual parecía que había sido el caso, de acuerdo con las reacciones de algunos de ellos.
    
    —Yo hablo de lo que acordamos el otro día —aclaró Leslie ésta vez en voz baja, riendo nerviosamente—, de buscar candidatos para hacerlo.
    
    Me quedé pálido. ¡No lo podía creer! Al parecer mi novia no sólo se había mantenido firme en su postura de que realizáramos un trío sexual, sino que ya tenía un candidato para realizarlo. Aunque en teoría yo estaba preparado para su confirmación, eso no le restó ...
«12...789...30»