-
La casa de la playa (parte 2)
Fecha: 10/11/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
Me desperté temprano al día siguiente como a las 9 de la mañana, cuando escuché algo de ruido que provenía de la zona de la piscina. Me puse de pie y, cubriendo mi cuerpo desnudo únicamente con una corta bata que se ataba por la cintura, salí de la habitación para investigar el origen de la perturbación de mi sueño; dejando a mi novio todavía profundamente dormido. Al salir al área de la piscina pude descubrir la causa de aquel alboroto; se trataba de mis acechadores nocturnos, Pedro y Pablo. Quienes se habían levantado temprano para finalizar sus tareas y retirarse cobardemente sin darme la cara después de su atrevimiento de la noche anterior. O al menos eso era lo que ellos planeaban, porque de ninguna manera yo iba a permitir que su delito quedara impune. De una u otra manera iban a pagar por eso. —Buenos días chicos —saludé amablemente sin detenerme a pensar en lo provocativo de mi atuendo. —Buenos días señora —respondieron al unísono un poco nerviosos, al saberse culpables de su osadía. —¿Qué hacen tan temprano? —pregunté haciéndome la tonta, sin molestarme en cerrar el escote de mi bata por el que se asomaban mis hermosos senos. —Sólo... estamos terminando de recoger... la herramienta... para retirarnos señora —respondió tartamudeando Pedro, quien parecía ser el líder de los dos, al verme de cerca tan provocativamente ‘vestida’. —¿Y ya desayunaron? —pregunté conociendo de ante mano su respuesta. —Aún no señora, comeremos cuando lleguemos a nuestras ...
... casas —respondió Pedro. —De ninguna manera, déjenme les preparo algo para que al menos se vayan almorzados —ofrecí hábilmente para tener la oportunidad de pasar un poco más de tiempo con ellos en lo que formulaba mi venganza. —No se moleste señora, no es necesario —dijo Pedro rechazando mi oferta. —No es molestia, lo hago con gusto —finalicé entrando a la casa sin dar oportunidad a que se negaran nuevamente. Pedro y Pablo se sentaron en la mesa de la cocina nerviosos y sorprendidos en lo que yo les preparaba el desayuno; ataviada únicamente con mi corta y provocativa bata, ¡cielos, ni siquiera estaba usando sandalias! Aprovechando lo atrevido y poco práctico de mi atuendo, no dudé en tomar las poses más incómodas y reveladoras para ofrecerles la mejor vista de mis bien torneadas piernas y mi redondo y firme trasero. Valiéndome del reflejo de los anaqueles de la cocina pude captar perfectamente como ambos chicos bromeaban entre sí; mientras se sujetaban la entrepierna excitados por la inesperada escena ante sus ojos. Siguiendo con mi perverso juego, al momento de servirles el desayuno en sus platos me aseguré de inclinar traviesamente mi torso frente a ellos, para que pudieran echar un buen vistazo, a través de mi bata, a mis hermosos y voluptuosos senos. Claro está, sin olvidar mis buenos modales. —Avísenme, si se les antoja algo más —pregunté pícaramente en doble sentido, con la maliciosa intención de excitarlos aún más. Los chicos se miraron a los ...