1. La casa de la playa (parte 2)


    Fecha: 10/11/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... preciosa —comentó él, antes de dejar caer nuevamente su cabeza en la almohada para intentar volverse a dormir—, pero no demasiado —agregó conociendo perfectamente como me gustaba jugar con los hombres; y obvio, recordando algunas de mis aventuras pasadas.
    
    Tomé una toalla grande que tenía especialmente para la playa, y salí de la habitación dejando a mi novio seguir con su muy necesario descanso.
    
    Antes de unirme a los chicos decidí detenerme en la cocina, para tomar unas bebidas con que refrescarnos después de nadar. No tenía más que agua y cerveza; obvio opté por las cervezas, razonando que sería más fácil desquitarme de ellos si los agarraba ebrios. Las coloqué dentro de una pequeña heladera de mano, junto a algo de hielo y otros bocadillos. Al salir al patio los chicos ya me estaban esperando junto a la piscina.
    
    Está demás describir la cara de idiotas que pusieron tan pronto me vieron. La expresión en sus rostros al ver mí bien torneada anatomía, apenas cubierta con el pequeño bikini amarillo no tenía precio. Sus ojos se abrieron grandes como un par de platos; quedando ambos mudos con la boca abierta.
    
    Claro está, yo estaba consciente que la noche anterior este par de sin vergüenzas nos habían estado espiando a mi novio y a mí mientras fornicábamos en la piscina; pero eso había sido en penumbras, casi a oscuras. En ese momento yo estaba justo enfrente de ellos. ¡En vivo y a todo color! Mi venganza iba viento en popa.
    
    —¿Listos? —pregunté fingiendo no notar el ...
    ... impacto que les había causado.
    
    —Sí, claro que sí —respondieron ambos casi babeando por mi escultural cuerpo, como si fueran un par de hambrientos perros callejeros frente a los cuales se blande un buen filete premium.
    
    Entregué la toalla a Pedro y la heladera a Pablo, y sujetándolos a ambos por el antebrazo procedimos a caminar rumbo a la playa. El trayecto era corto pero aun así, poniendo de pretexto lo accidentado del camino al descender a la playa, aproveché para abrazarme a ambos a la menor oportunidad. Estaba dispuesta a todo con tal de cobrar venganza; de ser necesario, les iba a restregar mi trasero en la cara para que aprendieran a no andar de fisgones.
    
    —¿Dónde colocamos las cosas señora? —preguntó tímidamente Pablo.
    
    —No me digas señora, que me siento vieja —protesté riendo para darles confianza.
    
    Escogimos un sitio sobre la blanca arena; donde no llegaban las olas del mar para colocar la toalla y la heladera. Como los chicos originalmente sólo habían venido a la casa a finalizar los trabajos de remodelación, no venían preparados para meterse al mar, prácticamente vestían la misma ropa del día anterior. Pero aun así los animé a darse un chapuzón conmigo.
    
    —¿Me acompañan? —pregunté coquetamente dándoles la espalda para que se deleitaran con mi escultural figura.
    
    Sin esperar respuesta me metí al mar, el cual se encontraba en calma con olas moderadas. Pedro, quien resultó ser el más extrovertido, fue el primero que comenzó a desabotonar su camisa para ...
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