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La polla de Tomás (2)
Fecha: 30/12/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: UGUI, Fuente: CuentoRelatos
... y fue a buscarlas. Al ver que eran un sujetador y un salto de cama, le volvieron imágenes de la noche anterior de su hijo follándose a Carmen. –Carmen ¿No es tuyo este sujetador y este salto de cama? Es raro que estén aquí ¿Los has dejado tu aquí? –Al ser tan finos el aire se los debe haber llevado del balcón. Carmen agradeció a Tomás haberle dado solución a la situación con esa respuesta, y le dedicó una sonrisa de complicidad, ya ni se acordaba que su camisón, el tanga y el sujetador se habían quedado en el jardín. Ángela le dijo que los pondría con el resto de ropa que se llevarían para lavar. Fue desfilando todo el mundo para sus habitaciones y quehaceres, menos Tomás que permaneció en el jardín al lado de la piscina con su libro. Tomás veía a Carmen en la ventana de su habitación con las tetas al aire vistiéndose para salir. Cuando la vio salir de la casa observó su vestimenta. Se limitaba a un mini vestido ceñido negro que le llegaba justo debajo del culo para tapar las bragas. Le dijo adiós con la mano desde la piscina. Salieron también Eduardo y Ángela, su madre iba preciosa con una mini volada plisada de color rosa que parecía una colegiala y una camiseta blanca y ajustada que subía sus tetas hasta casi sacarlas por el escote ¡Que buena esta mi madre! Pensó. Se despidieron y se quedó solo en la casa. Continuó leyendo y a la vez que aguantaba el libro con una mano, con la otra se jalaba la polla. Opus Pistorum, de Miller le estaba gustando y poniendo ...
... cachondo, Al poco tiempo tocaron el timbre. Seguro eran los de la lavandería. Tomás abrió el portal automático y entro la furgoneta de la lavandería a cargar el saco de ropa sucia, que una vez por semana, los sábados, recogían de la casa. Se bajó un muchacho, poco mayor que él. –Buenos días –Buenos días, el saco de la ropa esta debajo del porche grande. –¿Dónde le dejo la limpia? –Ahí mismo, ya la entraré yo a la casa Tomás se percató que el muchacho no dejaba de mirarle el bulto de la polla dentro de su bóxer, seguramente era maricón porque solo le faltaba soltar babas ante la visión de su paquete y decidió jugar un poco. Tomas se colocó con disimulo la polla hacia un lado de la pierna y su gran capullo medio salía por el borde del bóxer. El chaval de la lavandería se puso nervioso e intentaba entablar algún tipo de conversación con Tomás. Tomás también se percató que al tío se le había puesto la polla dura, por el bulto que apareció bajo su pantalón. Se rio para adentro, había cumplido el objetivo de poner caliente al muchacho. Una vez hubo cargado en la furgoneta el saco, se despidieron y se fue. Justo terminar de irse el de la lavandería volvió a sonar el timbre. Seguramente Remedios. Fue a abrir y se encontró de frente a una mujer de unos cuarenta años. –Buenos días. –Buenos días, mire me llamo Anna, soy la hermana de Remedios, ella se ha indispuesto y me ha pedido si podía venir yo a hacer la limpieza, ya ha hablado con su madre ¿no se lo ha ...