1. Infiel por mi culpa. Puta por obligación (39)


    Fecha: 13/02/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... pero entonces llegó este señor y le dio un estricto vuelco a nuestra rutina.
    
    —Como te contaba, José Ignacio estuvo serio y diría que irritable con la visita que hizo el dueño y su familia. Ya de salida, cuando nos despedíamos de algunos trabajadores para dirigirnos como siempre al hotel en la minivan, se apareció don Gonzalo. Su llegada nos sorprendió a todos y aún más a él, que ya me había guiñado un ojo, dándome a entender que su humor había cambiado.
    
    —El gerente se sentó con nosotros, y a modo de junta extraordinaria, nos informó que don Octavio, no estuvo muy contento al darse cuenta que todos estábamos bajo la dirección de José Ignacio, y tampoco fue informado de la licencia para viajar, –dejándonos solos– que se había tomado Eduardo. La autorización fue de don Gonzalo, así que, a él, se le encargó la labor de supervisarnos. Por eso su llegada intempestiva y el mal humor regreso al rostro de José Ignacio. Nos pidió los informes de ese sábado. Personas atendidas, cierres de ventas realizados, prospectos en ciernes, y así nos dieron más de las ocho en la recepción de la agrupación.
    
    —Al llegar a nuestro hotel, después de ducharnos, nos reunimos en el comedor y ante la presencia del gerente, esa vez no hubo exceso de alcohol. Apenas dos cervezas para sosegar la sed, no tanto por el calor, sino por la impresión de tenerlo a él por allí. Y precisamente fue este señor, quien cordialmente, pero con autoridad, nos conminó para dirigirnos a nuestras habitaciones y ...
    ... descansar para el siguiente día.
    
    —Para mí fue ideal, pues en verdad no tenía muchas ganas de inventarme excusas para evitar vernos a solas por ahí. Él tenía ganas de repetir conmigo, obviamente, pero la verdad, cielo, es que yo… Continuaba arrepentida de haberte faltado y de igual manera, digamos que ya había satisfecho mi curiosidad. K-Mena fue el siguiente escollo para mi completo descanso. Tendría que compartir con ella la habitación y estando a solas ella en privado me pidió que… Me dijo que la tenía abandonada y sus intenciones eran que hiciéramos algo juntas esa noche. ¡Fue entonces cuando… Puff! Perdón, mi vida. —Le miro, y en las facciones de su rostro, saltan las alarmas.
    
    —Al hablar contigo y con nuestro hijo, pero no por falta de interés mío en conocer como estabas y que había hecho, –le aclaro– sino porque alargué la conversación lo más que pude, dándote detalles irrelevantes de mi día con los clientes, utilizándote para aburrirla y que el cansancio la venciera, hasta que se quedó dormida sobre mi pecho, desnuda como estaba, mientras yo chismoseaba también con Iryna y Naty, como la estaban pasando en la fiesta de cumpleaños. José Ignacio me escribió algunos mensajes, y me chateé con él un rato más, intrigados ambos por la llegada del gerente y la visita inesperada de don Octavio.
    
    —De hecho, intenté que me explicara, el porqué de su mal humor esa mañana, y si tenía algo que ver con la visita del dueño de la constructora y su familia. Evadió mi pregunta, indagando ...
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