1. Marcada


    Fecha: 22/02/2025, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Esautomatix, Fuente: CuentoRelatos

    ... nalga. Inesperado, haciéndole dar un salto y un grito un poco más fuerte.
    
    - Ay, te pasas - protestó.
    
    Él le acarició, con las yemas de los dedos, recorriendo la marca que le acababa de hacer. Una caricia ligera, que ella sentía amplificada. Tenía la zona super sensible, y el más mínimo toque le producía corrientes de placer por toda la piel. Y cuando notó la fusta sobre sus braguitas se estremeció. Simplemente imaginar el golpe, porque no estaba más que apoyada, rozándole en esa zona tan delicada.
    
    Metido en su papel, él le frotó un poco con la vara, por encima de la tela. Y empezó a darle pequeños golpes, aumentando poco a poco la fuerza. Atada, indefensa, ella retorcía las piernas, pero la forma en que se mordía el labio inferior demostraba que le estaba gustando. Él medía cuidadosamente la fuerza para que picase un poco, sin llegar a lastimar.
    
    Retirando una de las pinzas, acercó la boca y chupó delicadamente el pezón congestionado. La sensibilidad habitual se había disparado, y ella gemía con cada toque, por ligero que fuese. Dejando la vara a un lado, llevó una mano exploradora a su sexo, una fuente. Sus dedos se hundieron casi sin querer, resbalando entre sus labios empapados. Y ella temblaba al moverse entre la entrada de su vagina y su clítoris hinchado. La mantuvo así un rato, disfrutando de sus gemidos. Chupando sus pezones, pellizcándole el clítoris, introduciendo los dedos poco a poco más profundos. Uno, dos, tres... hasta que ella estaba ya deseando ...
    ... que la penetrase de una vez.
    
    La soltó del mueble, para tumbarla en la cama con urgencia, las manos todavía atadas y los ojos vendados. Él le separó las piernas, desnuda, totalmente abierta y expuesta. Le pasó una legua rápida por su coño absolutamente empapado, congestionado, y ella esperaba sentirle ya sobre ella, para penetrarle sin piedad. Pero todavía no era el momento.
    
    Dando la vuelta a la cama, apoyó sobre su mejilla la tremenda erección que tenía. Ella reconoció al momento el contacto, y abrió inmediatamente la boca para buscarla, a ciegas. Le encantaban las mamadas, y chupó con muchas ganas. Pero él se movía juguetón, haciendo que a veces se le escapase y tuviese que buscarla, moviendo la lengua. Poco a poco fue metiéndola más y más, moviéndose hacia atrás y delante, como follándole la boca. Algo que a ella le estaba excitando muchísimo, al unirse las sensaciones de sentirse desnuda, dominada, entregada, suya... y a la vez tenerlo en su boca, hinchado, muy duro, a punto de correrse.
    
    - Qué bien la chupas, niña. Eres una zorra, mi zorra.
    
    - Mmmm, cabrón, estás delicioso.
    
    Oírle llamarle su zorra aún le encendía más, y aumentaban sus gemidos. Para mejorarlo, él le apretaba las tetas, le retorcía los pezones, y se inclinaba de vez en cuando para darle una ligera palmada entre las piernas, que sonaba como darle a un charco. Una y otra vez, castigando su clítoris, cada vez más rápido, hasta que ya la tenía gimiendo de nuevo. Temblando, super excitada.
    
    Fue ...