1. La pediatra, parte 1


    Fecha: 10/03/2025, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Autor: carlvic34567, Fuente: SexoSinTabues30

    Una excelente historia que me tomé la molestia de traducir porque contiene muchas de mis fantasías (y seguramente tuyas también). Si te gusta, comenta y califica. Pronto subiré la segunda parte.
    
    -Alicia? Tu próxima cita ya está lista.
    
    -Gracias, Amanda-. Alicia se levantó de su silla de oficina de cuero liso y se abotonó su larga bata blanca de laboratorio. Al acercarse al espejo de tamaño completo que adornaba un lado de la habitación, no pudo resistirse a desabrocharlo nuevamente y lanzar una mirada crítica a su figura. A sus 35 años todavía era un espectáculo digno de ser visto. La lencería de encaje negro que llevaba debajo del abrigo acentuaba su piel pálida y hacía que sus pequeños y turgentes senos se destacaran muy bien.
    
    Un movimiento en el espejo llamó su atención. Tomás se retorcía en la camilla detrás de ella, todavía exhausto por la última sesión. Su pequeño cuerpo subía y bajaba rápidamente con su respiración entrecortada. Ella se dio cuenta de cómo una de sus manos había bajado hasta su entrepierna vestida con lencería mientras se maravillaba ante lo que veía. Sonrió amablemente, hizo una pausa por un momento más y luego se acercó a la cama y acarició suavemente la parte baja de la espalda de su hijo. Ella no pudo evitar reírse cuando sintió que él se estremecía ante el toque. ¿Tenía tanto miedo de que ella volviera a la acción?
    
    -Tomás-, susurró ella. -Mami tiene que trabajar. Lo siento, cariño, pero necesito la sala de examen para mi próximo ...
    ... paciente. Necesitamos ir a la habitación de al lado-.
    
    La habitación contigua era una pequeña cámara donde guardaba su equipo y todas las cosas con las que no quería obstruir su oficina. También era la habitación donde Tomás solía esperar los días no escolares mientras ella tenía pacientes que atender.
    
    Tomás se puso de pie tambaleándose. Tenía la misma piel pálida, el mismo cabello rubio liso que ella y un montón de pecas adornaban sus mejillas. Tenía una constitución muy infantil, incluso para sus 9 años, y su pequeña entrepierna todavía era tan suave como cuando era bebé. Sin quejarse, dejó que ella lo tomara de la mano y lo condujera a través de la puerta hasta el pequeño armario. La habitación era pequeña, pero ordenada, con estantes altos en tres paredes con filas ordenadas de todo lo que Alicia necesitaba para su trabajo: dilatadores anales, catéteres urinarios, agujas esterilizadas, todo muy bien empaquetado y ordenado por alfabeto y tamaño. El pequeño espacio no ocupado por los instrumentos de su oficio mostraba un dispositivo bastante sofisticado: un asiento de látex de color gris claro que llevaba un consolador motorizado, pero éste fue construido a pedido por una pequeña empresa (la misma de la que obtuvo muchas de sus herramientas especiales).
    
    Dejando a Tomás momentáneamente en la puerta, Alicia se acercó al dispositivo y pasó una mano por el rígido pene de goma que sobresalía alegremente de él. Se arrodilló y le lanzó una mirada crítica.
    
    -Esta es una talla ...
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