El nuevo gerente de TIC
Fecha: 13/03/2025,
Categorías:
Gays
Autor: santy3000, Fuente: CuentoRelatos
Luego de haber sido contratado como Gerente de Aplicaciones, redes y Medios (TIC) de una buena empresa de Gestión Financiera, me fue asignado un vehículo a la semana de trabajo. Según el memo interno recibido, las llaves de este vehículo las podía retirar en la cabina de vigilancia del sótano.
Como siempre, permanecía hasta altas horas de la noche en la oficina y más ahora que disponía de transporte propio. Cerré la oficina y ciertamente en ese piso sólo estaba yo. Fui en busca del ascensor y apunté al sótano. Llegué y me dirigí a lo que debería ser la cabina de vigilancia, al llegar no había nadie. Miré a un lado y otro, decidí caminar y buscar al vigilante de guardia, no creí conveniente llamar a viva voz o silbar fuerte, sería grosero. Al caminar sólo vi dos vehículos allí. Al fondo del estacionamiento me pareció ver una oficina y acudí hacia allá, seguro el vigilante estaba allí.
Me encontraba cerca cuando escuché lo que parecían voces, más cerca aún pude oír con claridad.
"- cuando vayas a acabar, déjame tragar tu leche"
Vaya, no quise ser morboso, pero sonaba interesante la propuesta. Así que disminuir mi marcha y ya cerca de una ventana al lado de la puerta, pude observar lo que ocurría dentro; dos guardias de seguridad, debidamente uniformados en su torso, estaban sin pantalones, tocándose sus miembros, sentados cada uno en su silla, vaya, se masturbaban tranquilamente. Me quedé paralizado y temí interrumpirlos, lo más sabroso y me asombró fue sentir ...
... como mi miembro comenzaba a latir. Nunca había pensado en el sexo entre hombres, pero aquella imagen era algo nuevo y desconocía que efecto tendría en mi.
El trigueño de la derecha, fornido, era como un vigilante de seguridad bancaria, pelo al rape y de verdad musculoso. El de la izquierda, delgado, pura fibra y cero grasa. Se tocaban lentamente sus vergas y conversaban tranquilamente,
- Te digo Nelson que necesito un buen culo para llenarlo, tengo como una semana sin sexo.- dijo el trigueño musculoso, el otro respondió;
- Yo me casé para poder tener sexo en mi casa, pero ver otra verga frente a mi, siempre me ha vuelto loco.
Y seguían dándose caricias y yo ya deseaba cascarme una buena paja, pero eso era indecible, indebido y de verdad contraproducente. Elegí devolver mis pasos y hacer ruido a lo lejos, para darle tiempo a ellos de acomodarse y que no pasara nada. Ya giraba mi cuerpo y comencé a caminar, cuando me encontré con otro guardia de seguridad justo a mi espalda. Estaba aterrado y él me miró a los ojos, duro, serio, decidido a descubrir quién era yo.
Sólo desvió mi mirada para ver mi bulto hinchado y hacerme el gesto de silencio, subió su dedo índice a sus labios y se acercó a mí. Su mano me apretó el bulto y se acercó más. Acarició con firmeza mi pantalón y con su otra mano, buscó la hebilla de su cinturón. No me podía mover, tenía su cara justo a la mía y podía sentir su aliento y su perfume, sus ojos azules, penetraban mis ganas. Sin ningún problema ...