1. El nuevo gerente de TIC


    Fecha: 13/03/2025, Categorías: Gays Autor: santy3000, Fuente: CuentoRelatos

    ... sentí como bajó el zipper de su pantalón, yo no dejaba de mirar sus profundos ojos. Fue entonces que desvió su mirada hacia abajo y yo le miré hacía allí. Su verga rosada, gruesa, venosa, inmensa se encontraba allí, desafiante.
    
    Subí los ojos y él colocó cada una de sus manos en mis hombros, presionó hacia abajo, primero suavemente, luego con mayor fuerza. Abrí mis ojos asombrado, este vigilante, calvo, con candado y bigote castaño. miró de nuevo hacia abajo. Quizá por la fuerza de sus brazos en mis hombros y quizá por temor, di un paso hacia atrás y doblé mis rodillas. Llegué a tener mi cara frente a su miembro y en verdad, mi boca se hacía, debo reconocerlo; agua.
    
    Lo olí, rayos! era un aroma atractivo, su pene era hermoso y recto como un mandato, un mandato divino. Cedí con temor, nunca lo había hecho, nunca lo había visto entre hombres y temía errar con creces. Tragué su glande con suavidad y lo que pensé sería algo asqueroso, me resultó algo agradable. con una mano lo tomé y lo mantenía en la posición adecuada para que cada entrada en mi boca no representara un riesgo entre mis dientes y la piel de este pene, que me permitía disfrutar de su presencia.
    
    Con cuidado subí mis ojos y él estaba con los ojos cerrados. Puso sus manos en mi cuero cabelludo y no ejerció ninguna presión, sólo quería indicarme la suave velocidad que deseaba. Así estábamos bien, mi forzador gentil y yo, cuando surgieron los vigilantes que estaban en la oficina.
    
    - Vaya Johan, trajiste ...
    ... compañía y nos dejaste fuera! - dijo el delgado.
    
    - Caramba Johan, entra y compartamos a tu amigo.
    
    Dejé de chupar y me levanté lentamente. Johan, mi forzador; me dijo:
    
    - te gustaría que ellos participaran o...
    
    Vaya, ese "o..." ¿podría significar que solos seríamos él y yo? quizá podría ser " te jodemos a coñazos aquí mismo" rápidamente decidí:
    
    - Lo que tu digas Johan.
    
    - Bien entremos.
    
    El flaco y el fornido, aún desnudos de la cintura para abajo, ya se quitaban uniformes y franelas. Entré y busqué donde ir colgando mi sweater y ropa toda. Ya estaba casi en bolas, solo con calcetines y Johan a mi lado , cuando desde la otra oficina
    
    llamó uno de ellos,
    
    -vengan, adelante.
    
    Avanzamos y al entrar, observé dos camas individuales, cada una bien amplia para dos personas. Aunque no creo que alguien duerma esta noche.
    
    Entre las dos camas, el fornido y el delgado de pie, sobándose los penes.
    
    - Ven, siéntate - indicó el fornido. Lo hice.
    
    Ellos de píe, se acercaron a mi y cada uno apuntó su miembro hacia mi cara, levanté los ojos y miré a Johan, hacia el dirigí mi boca, mientras cada una de mis manos fue a los otros compañeros. Al rato miré hacia arriba y Johan y el flaco se besaban, el fornido, sólo me miraba a mi. Mis labios y boca se desplazaban a cada tanto de una buena verga a otra, quería tragar todo.
    
    Johan se separó del grupo y se acostó en la cama adyacente, el flaco y el trigueño me hicieron ponerme de píe acercarme a Johan, quien me orientó a ...