1. Puerta trasera


    Fecha: 14/03/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... tocar.
    
    En determinado momento, mi esposo bajó la guardia y flexionó sus rodillas para apoyarse sobre la cama sin quitar su vista del techo. Justo ahí, vi mi oportunidad para engullir de una buena vez todo su miembro, el cual pasó sin ningún problema por mi paladar hasta golpear mi garganta.
    
    Sin pensarlo dos veces, comencé a producir toda la saliva que pudiera para asegurarme de impregnar cada centímetro de esa dura estaca, que en pocos minutos sería utilizado para yo ser empalada. Inevitablemente una espesa espuma blanca de saliva y semen empezó a escurrir por las comisuras de mi boca.
    
    —Estás hambrienta —concluyó mi esposo, sonriendo sarcásticamente, al notar la voracidad con que devoraba su miembro—, mira como lo has dejado —agregó sacando su pene de mi boca para exhibirlo frente a mí, totalmente cubierto de una pegajosa sustancia blanquecina.
    
    Yo sonreí en lo que olfateaba el miembro de mi marido una vez más, satisfecha por haber conseguido mi objetivo de lubricarlo completamente; ¡sin que él lo hubiese llegado a sospechar! Definitivamente, me estaba gustando demasiado este juego.
    
    —Llegó tu hora —sentenció mi esposo dando un paso hacia atrás, en lo que me instaba a ponerme de pie sujetándome sólo por la barbilla.
    
    Una vez frente a él, mi esposo giró mi cuerpo bruscamente y de un empujón me arrojó nuevamente sobre la cama; sólo que ésta vez me dejé caer boca abajo apoyando mi rostro sobre las sábanas y levantando mi cadera para dejar mi trasero al ...
    ... aire.
    
    —Hasta parece que ya lo has hecho antes —dijo mi esposo en tono de broma, ignorando el tutorial que una semana antes había recibido acerca del tema.
    
    Mi esposo se inclinó hacia mí para olfatear como un vulgar perro el aroma que se desprendía de mi trasero; el cual, siguiendo los consejos de mis amigas, yo previamente había aseado con una lavativa de un dulce aroma.
    
    —Hueles a rosas —suspiró mi esposo, abriendo sus fosas nasales para llenar con esa suave fragancia sus pulmones.
    
    Una vez que se hubo embriagado de mi aroma, él colocó su mano izquierda firmemente en mi cadera y, sin previo aviso, soltó una fuerte nalgada en mi glúteo derecho con su mano libre.
    
    —¿Dime si ya te han cogido por el culo, pinche puta?
    
    —No —respondí tímidamente, ignorando el vulgar adjetivo utilizado por mi marido.
    
    —¡Más fuerte, que no te oigo puta! —exigió repitiendo ese léxico tan extraño en él.
    
    —¡No, nunca! —exclamé casi gritando
    
    El momento de la verdad había llegado. En pocos segundos mi esposo me penetraría por el ano con su miembro por primera vez en mi vida. ¿Como sería? ¿Me dolería o lo disfrutaría? Yo estaba tan nerviosa, que sólo podía pensar en la almohada que me faltaba; la que mi amiga Silvia me había aconsejado debería colocar entre mis piernas para ayudarme a mantener una correcta posición durante la pervertida faena.
    
    “Ésta va por ti, Paty”, pensé en mi interior; dedicando mi valiente acto a mi querida y sufrida amiga; como si se tratase de un matador de toros que ...
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