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Puerta trasera
Fecha: 14/03/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... ignoraba este hecho. —De acuerdo cariño, puedes contarles a tus amigos si así lo deseas —concedí tratando de limpiar mi consciencia. —¿En serio amor? —preguntó mi esposo sorprendido de nueva cuenta, saliendo de debajo de las sábanas para ir a buscar su teléfono y tomarme la palabra, antes de que yo pudiera cambiar de opinión. Sin esperar a que yo respondiera, él bajó de la cama para tomar su teléfono, el cual junto con su ropa seguía en el piso de la habitación. De pie desnudo a lado de la cama, con su flácido miembro escurriendo una sustancia blanquecina y pegajosa procedió a teclear un corto mensaje; tiempo que yo aproveché para tomar mi propio teléfono, y después de haber revisado que no había nada que requiriera mi atención, colocarlo en la mesita de noche a mi lado. —¿Qué escribes amor? —pregunté con una más que justificada curiosidad morbosa; después de todo, sabía que el mensaje se trataba de mí. “Misión cumplida”, fue el vago, pero conciso mensaje de texto que mi esposo envió a sus amigos, colocando de inmediato su teléfono en la mesita a lado suyo, sin esperar por una confirmación de recibido. Resultaba obvio que él había compartido el plan del motel con sus amigos mucho antes que con su esposa. Aunque como mujer por un lado tenía todo el derecho de sentirme ofendida, por la manera en que mi esposo y sus amigos habían estado calificando a sus parejas como si se tratase de una competencia de ganado; por otro lado, al haber resultado yo favorecida ...
... por su veredicto me hacía sentir sumamente halagada y deseada; aumentando mi autoestima y vanidad en gran manera. Y éste hecho no era para menos pues ahora sabía que para todos los amigos de mi esposo, dentro de los que también se encontraba Miguel, yo les resultaba suficientemente atractiva como para considerar engañar a sus esposas teniendo una aventura conmigo. Y dado que el enorme miembro del esposo de Paty también me había dejado bastante impresionada, esa era una información de gran valor para mí. Si recordaba bien mis lecciones de álgebra: si un pene de tamaño promedio me había hecho gozar como loca esa misma noche; por regla de tres simple un pene de mayor tamaño me haría gozar como nunca en la vida. ¿Y dónde yo podría encontrar un pene con esas características? ¡Exacto, en uno de los receptores del mensaje que recién había convenido enviar! Tan pronto mi esposo entró nuevamente en la cama me abracé a él con fuerza y comencé a besarlo con lujuria; ignorando la húmeda y pegajosa sensación que sentía en mis piernas al momento que su agotado miembro se frotaba contra la blanca piel de mi abdomen. En otras circunstancias, yo hubiese forzado a mi marido a que primero fuera a asear su cuerpo antes de regresar conmigo a la cama. Pero debido a que la habitación en la que nos encontrábamos no se trataba de nuestro hogar, la higiene y asepsia paso a segundo plano. ¡Qué gran idea había tenido mi esposo al llevarme a ese sucio motel de carretera! Conociendo bien a mi ...