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Puerta trasera
Fecha: 14/03/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... pareja, sabía que tendría que esperar al menos unos quince minutos antes de que él volviera conseguir una erección. Razón por la que comencé a buscar con mis manos su pegajoso miembro para ayudarlo a acelerar el proceso y de esa manera reducir el 'tiempo muerto' en la cama. Pero justo cuando comencé a instimular su pegajoso pene con mi mano, un sintético sonido rompió el silencio a nuestro alrededor. —Es mi teléfono —dijo mi esposo, deteniendo abruptamente sus caricias y amagando con soltar a su esposa, para ir a atender el impertinente dispositivo de comunicación. Una vez más, mi reacción estaba muy lejos de ser la habitual para con mi esposo. En nuestro hogar, el sólo hecho de que él hiciera una pausa mientras hacíamos el amor al escuchar su teléfono sonar, hubiesen provocado que yo automáticamente disparara una serie de recriminaciones hacia él; molesta por su falta de concentración en la intimidad. Pero en esta ocasión era muy diferente, mi esposo tenía tanta curiosidad como yo, por saber lo que sus amigos habían respondido al enterarse que por fin me había penetrado por el ano. Y claro está, como después de todo se trataba de su cumpleaños, tenía la excusa perfecta para permitirle revisar su teléfono. —¿No vas a atender amor? —pregunté con una sonrisa pícara—. Quizás sea un mensaje de felicitación por tu cumpleaños —agregué inteligentemente, tratando de disimular que yo estaba tan ansiosa como él, por saber cómo habían respondido sus amigos. —Estoy muy ...
... seguro de que es un mensaje de felicitación, sólo que no por mi cumpleaños —dijo él, sonriendo sarcásticamente sin caer en mi trampa. ¡Mierda, que vergüenza!, mi esposo había adivinado mis reales intenciones, por saber que habían opinado sus amigos de que por fin hubiésemos practicado sexo anal. Me sentía profundamente avergonzada y expuesta, no había nada que pudiera hacer, excepto... —¡Grosero! —exclamé riendo antes de golpearlo con mi almohada, con la actitud traviesa y juguetona de una chica de 16 años, que no puede aceptar que ha sido atrapada infraganti en su propio juego. Lo siguiente que recuerdo es que se desató una torpe batalla por ver quién de los dos tomaba el teléfono de mi esposo. Yo me lancé tratando de pasar sobre él, aprovechando que le había cubierto el rostro con mi almohada, en lo que él sujetaba mis brazos para evitar que alcanzara mi objetivo; mientras el teléfono seguía vibrando sobre la mesita de noche incitándonos a forcejear un poco más. Un par de revolcones después, mi esposo resultó triunfador tomando su teléfono en lo que yo me sujetaba a su espalda, intentando alcanzar a leer las respuestas que sus amigos habían enviado. “Eres mi héroe” o “ya eres un verdadero macho”, fueron el tipo de frases con las que respondieron la mayoría de los miembros de ese exclusivo grupo social al que pertenecía mi esposo; alabando su supuesta hombría de líder alfa de la manada. Tales mensajes fueron recibidos por mi esposo con una amplia sonrisa de ...