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Puerta trasera
Fecha: 14/03/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... orgullo y soberbia; pues por esa ocasión sentía la genuina admiración y real envidia de todo el grupo. ¡Solo el cielo sabe el grado de vanidad que mi esposo llego a experimentar! Pero no todo fueron mensajes de elogios. Algunos chicos un poco más osados, hicieron algo más que sólo alabarlo, solicitando a mi esposo que compartiera el objeto de su dicha con ellos. “Yo también quiero” y “ahora me toca a mí”, fue como un par de sus amigos insinuaban sutilmente que mi esposo les permitiera fornicar conmigo. Como una broma del destino, en ninguno de los dos casos se trataba de alguien por el que yo me sintiera atraída sino todo lo contrario, se trataba de dos hombres mayores los cuales me causaban repulsión por su actitud misógina. “Par de viejos pervertidos”, estuve a punto de exclamar al leer ese par de mensajes. Sin embargo, me contuve, pues deseaba saber qué opinaba de nuestra experiencia el esposo de Paty, Miguel, quien hasta ese momento brillaba por su ausencia en el grupo de amigos de mi esposo. Así que por el momento decidí no sólo tolerar este tipo de insinuaciones, sino también incitarlos. —Diles que lo voy a pensar, amor —insinué traviesamente a mi esposo que respondiera a sus amigos, abriendo la posibilidad de que yo estaba dispuesta a consentir fornicar con algunos de ellos. Mi próximo movimiento ya estaba planeado; si yo era capaz de conseguir mantener el interés de los amigos de mi esposo en mí vida sexual, muy probablemente Miguel también revelaría su ...
... pensar tarde o temprano; más aún, considerando que yo tenía la ventaja de conocer de primera mano, las ganas que él tenía de practicar el sexo anal, información que pensaba utilizar a mi favor inescrupulosamente. Por otro lado, por supuesto que estaba consiente que se avecinaba una lluvia de mensajes de lo más grosero y vulgar de todos los miembros del grupo, pero la oportunidad de saber qué opinaba Miguel respecto a la posibilidad de fornicar conmigo hacía que esto valiera la pena. Era un riesgo muy bien calculado de mi parte. Claro, primero había que convencer a mi esposo de que me siguiera el juego. —¿Hablas en serio? —preguntó mi esposo incrédulo, abriendo sus dos ojos negros tan grandes como pudo. —Como crees amor —respondí dándole a entender que sólo se trataba de una broma que quería que le jugáramos a sus amigos—, sólo quiero ver que se pongan como locos. —Ya lo creo que se pondrán como locos, si todos creen que tienes un culo riquísimo —dijo mi esposo entre risas, accediendo a realizar la 'supuesta' broma que yo le acababa de proponer. Con su último comentario, mi esposo confirmó lo que yo ya suponía: el hecho de que, para todos los hombres de su grupo de amigos, yo era quién tenía el mejor y más antojable trasero. Ya sólo faltaba saber la opinión de Miguel directamente de él, sin intermediarios. “Mi esposa dice que lo va a pensar”, escribió mi esposo en su teléfono, compartiendo el mensaje con todos los miembros de su grupo de amigos. Ingenuamente, ...