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Puerta trasera
Fecha: 14/03/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... mi esposo había sido el primero en caer en mi trampa. —¡Se van a poner como locos! —exclamó él entre risas, colocando su teléfono devuelta en la mesita de noche; anticipando la avalancha de respuestas que estaba por llegar. Mi esposo y yo nos abrazamos riendo divertidos intentando ocultarnos con las sábanas; como un par de chiquillos que en completa complicidad se ocultan de sus padres después de realizar una de sus travesuras. No pasó un minuto antes de que un familiar sonido electrónico comenzara a sonar repetidamente, la alerta de mensaje recibido del teléfono de mi esposo. —Déjalo que siga sonando —ordené a mi esposo riendo con falsa modestia, pues las ansias por saber si Miguel había respondido a mi indirecta me comían por dentro. Más específicamente por mi ano. —Quieren saber en qué cuarto estamos —razonó mi esposo antes de soltar una carcajada, reconociendo lo que yo ya sospechaba; qué sus amigos conocían el plan del motel antes que yo. —Pues que toquen en todas las puertas hasta que nos encuentren —dije yo riendo, poseída por el morbo de mi propia broma. Toda esa excitación que nos invadía había traído otros beneficios; entre mis piernas algo comenzaba a crecer sin control. Se trataba del miembro de mi esposo, ese pene de tamaño promedio, el cual no podía haber escogido momento mejor para recuperarse. Torpemente mi esposo intentó colocarse sobre mí, para intentar penetrar en mi vagina; besando locamente mi cuello con una clase de libido que no le ...
... recordaba. Mientras yo me mordía los labios tratando de adivinar lo que no sólo Miguel, sino más bien todos los miembros del grupo, estarían respondiendo cada vez que el teléfono vibraba justo a mi lado. ¡Mierda! Como me hubiese gustado tomar ese animoso teléfono e introducirlo profundo en mi vagina, y de esa forma sentir que era fornicada por todos esos pervertidos. Sin embargo, en ese preciso momento tenía a mi esposo dentro de mí, penetrándome con mayor intensidad cada que una nueva alerta de mensaje era recibida. Un dilema me afligía. Por un lado, quería seguir gozando con mi esposo, aún con su pene promedio, pero completamente real en mi interior. Y por otro lado deseaba que mi esposo terminara para revisar su teléfono y comprobar si Miguel, y su enorme miembro, tenía tantas ganas de fornicar conmigo como yo con él; eso era hasta ese momento sólo una fantasía. Sin poder controlarme, una serie de espasmos invadieron mi cuerpo obligándome a arquear la espalda aún con el peso de mi esposo encima. Él lo tomó como una señal de que yo estaba a punto de llegar a mi clímax, por lo que procedió a aumentar el ritmo de sus embestidas empapándose de sudor en el proceso. Unos segundos después, el morbo de la situación traicionó a mi esposo y alcanzó el orgasmo sin que yo lo hubiese podido alcanzar. —¡Mierda! —gritó mi esposo soltando un potente chorro de semen en mi interior. Completamente exhausto se dejó caer sobre mí, aún con su pene en mi interior; removiendo de un ...