El nuevo maestro del pueblo (11)
Fecha: 15/03/2025,
Categorías:
Sexo con Maduras
Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos
... incitarla para que se apunte a alguna de mis fiestas.
Era demasiado de una sola vez, necesitaba descansar y pensar detenidamente en todo ello.
- Déjeme que lo piense y mañana hablamos. – intenté acabar la conversación, pero ella insistió en forma de ultimátum.
- Puedes pensarlo lo que quieras, pero son los objetivos que tienes que cumplir si quieres mantener el contrato.
Salí del palacete abatido, no podía digerir una charla de ese tipo después de un polvo brutal. Llegué a casa y entre sigilosamente, no quería encontrarme con Adel. No había nadie en el salón, pero la luz estaba encendida. Suponía que Adel no se había acostado todavía y andaría por allí. Entre al salón para acceder a las escaleras que subían hasta las habitaciones y sentí ruidos en la cocina. Intenté atravesar el salón de puntillas hasta llegar a las escaleras, pero en ese momento oí la voz de Adel
- Mas despacio hijo, que si no te corres y no me entero.
Paré en seco al oír esa frase y pude escuchar la respuesta de Luisón.
- Es que tengo muchas ganas, madre!
- Ya, pero tienes que aprender a contenerte si quieres que les guste a las mujeres.
El morbo y la curiosidad innata instalada en mi cerebro hicieron que me volviese hasta la cocina. La puerta estaba casi cerrada, y me asome por la estrecha abertura que habían dejado. La escena fue brutal, Adel estaba inclinada con el vestido levantado hasta la cintura dejando su hermoso culazo al aire, y Luisón la embestía por detrás agarrado a ...
... sus caderas con los pantalones caídos hasta los tobillos.
Luisón era más alto y corpulento que su padre, y mantenía un físico como si fuese al gimnasio, aunque en su caso era natural, seguramente por su constitución y su trabajo. Habían parado de hablar y embestía despacio contra el culo de su madre con una cara de salido obsesivo que no podía ocultar.
- Así cariño, así… ufff… ahora sí que lo estás haciendo bien…ahhh…
El culazo de Adel se expandía a cada empujón provocando que Luisón fuera incapaz de mirar a otro sitio. Sus ojos eran como los de un águila clavados en su presa, en este caso los movimientos de esa deliciosa carne. Fueron dos largos minutos hasta que Adel se corrió.
- Ahhh…siiii…ahhh! – Gimió Adel sin que Luisón parara.
Al momento aumentó el ritmo de nuevo dándola unos pollazos tremendos haciendo que sus huevos sonaran a cada choque contra las nalgas de Adel. Su cara y sus jadeos furiosos me hicieron pensar que se estaba corriendo, y así fue porque al instante paró de embestir.
- Ufff… madre… que ganas tenía…
- Ahhh…ya lo veo, y a mí me has dejado bien satisfecha.
- Entonces…lo he hecho bien, madre?
- Estupendamente cariño. Si se lo haces así las chicas estarán encantadas de repetir. Has conocido a alguna últimamente?
- Pues no. Pero hay una en el trabajo que me gusta.
- Pues tendrás que decirla algo.
- Es que no me atrevo.
- Tienes que espabilar que se te va a pasar el arroz.
No quise escuchar más y me fui de puntillas. ...