El nuevo maestro del pueblo (11)
Fecha: 15/03/2025,
Categorías:
Sexo con Maduras
Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos
... pa podé está con esa gente finolis, jajaja.
- Y a ti, te gustaría ir a alguna?
- Pos claro, pero a mí no me invita po que soy mu mayor.
- Nada de eso Josefa, todavía eres joven y estás muy bien. Tan solo necesitas un vestido elegante y maquillarte un poco. No hablas correctamente, pero sé que es por costumbre. Seguro que si te empeñas podrías hablar mejor. Ahora me voy a ver a Carmen, que es a lo que había venido. – dije sonriendo y me subí por las escaleras como si estuviese en mi casa.
Cuando llegué a su habitación tenía la puerta abierta. Me asomé y estaba espatarrada, sobre la única silla que había, leyendo un libro.
- Hola Carmen.
- Hola señor maestro.
- Ya veo que estas leyendo. Eso está muy bien.
- Es que quiero hablar bien para poder estar con esa gente fina.
- Lo sé, y yo te ayudaré si es eso lo que quieres.
- Claro que quiero. La vez que estuve me lo pasé muy bien.
Me quedé mirando su sensual cuerpo en esa postura desgarbada que había adoptado. Pensé que sería más difícil hacer que fuera sexy a que hablara bien. Lo de hablar me había dejado alucinado, pues en apenas unas horas de lectura ya no cometía incorrecciones, pero lo de sus posturas sería más difícil de corregir.
- No te preocupes, seguro que la condesa te invita de nuevo.
- Usté cree?
- No lo creo, estoy seguro.
Su sonrisa se amplió al oír mis palabras. Se levantó de la silla y exclamó con entusiasmo.
- Pues dígame ...
... lo que tengo que hacer.
Volví a admirar su sensualidad, y se me ocurrió enseñarle videos de modelos paseando y otros de erotismo y porno. Desde que llegué al pueblo no había tocado el portátil, y era la ocasión precisa para hacerlo.
- Mañana me traigo el ordenador y te muestro como debes andar y moverte.
- Que bien! Y hoy que hacemos?
- Puedes continuar leyendo. Ya he visto que has avanzado mucho en el lenguaje.
Se me quedó mirando con un gesto raro en su cara.
- Leyendo? Y no vamos a follar?
Yo estaba salido, pero esa chica parecía insaciable. Me acaba de correr en la boca de su madre y en ese momento mis apetencias habían bajado mucho. Decidí utilizar ese escudo sin cortarme, ya que ella tampoco lo hacía.
- Es que me la acaba de chupar tu madre y me he quedado sin leche.
- Es que solo aguanta una corrida? Pues vaya! Pensaba que aguantaba tres o cuatro.
Casi se me escapo una carcajada, pero la pude controlar.
- Bueno, tres o cuatro aguanto, pero no seguidas.
- Pues en la fiesta de la condesa eran tíos mayores que tú y se corrieron varias veces seguidas, vamos, que los rabos no se les bajaban ni a palos, jajaja.
Esta vez si que me reí descaradamente, era imposible no hacerlo. Pensé en explicarle que seguramente se habían tomado una viagra, pero no la quise liar. La convencí para que siguiese leyendo en alto delante de mí, y así estuvimos hasta que se puso el sol. Tenía planes para esa noche.