El nuevo maestro del pueblo (11)
Fecha: 15/03/2025,
Categorías:
Sexo con Maduras
Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos
... Subí las escaleras con rapidez para encerrarme en mi habitación. Me desnudé y me tumbé en la cama con la cabeza llena de pensamientos descolocados. Tenía que ordenar todo aquello para poder tomar decisiones acertadas. No pude pensar mucho porque el sueño se apoderó de mi mente en pocos minutos.
Al día siguiente cuando me levanté y miré la hora en el móvil me di cuenta que ya era sábado, y que ese debía de ser el motivo de la presencia de Luisón, había venido de fin de semana. Me asomé al pasillo y al no oír nada me fui hasta el baño para darme una buena ducha. Después de despejarme y vestirme baje hasta la cocina donde estaba Adel.
- Anoche no te oí llegar, golfillo, jajaja. – me dijo con su simpatía habitual.
- Es que no hice ruido, pero yo si te oí a ti.
Puso cara de sorpresa mirándome con media sonrisa.
- Ah, sí? Y a qué hora llegaste.
- A la hora justa para ver cómo Luisón te daba un buen apretón.
- Vaya, no pensé que llegarías tan pronto. – comentó sin reírse, pero tampoco abandono su sonrisa.
- Fue rápida la cena en casa de la condesa.
- Y que oíste? – volvió al tema.
- No te mentiré pues nunca lo he hecho hasta ahora. Os oí y os vi, y me pareció que Luisón había mejorado en sus aptitudes sexuales.
- Así es, jajaja. Es demasiado bruto, pero parece que lo va entendiendo. – comentó con cierto entusiasmo.
- Done está ahora?
- Se fue con su padre a trabajar muy temprano. Cuando viene los fines de semana le ayuda.
La agarré por la ...
... cintura y la di un suculento beso en los labios sintiendo sus hermosas tetas contra mi pecho.
- Eres una mujer encantadora y creo que te mereces algo más.
Sin decirla más, metí la mano bajo la falda que llevaba puesta y tiré de las bragas para descubrir su amplia melena de vello rizado. Introduje los dedos entre la maraña y profundicé a través de la raja. Al momento sentí como se enjugaba su coño, y también la erección que crecía bajo mi pantalón. Ella misma desabrochó el botón y bajó la cremallera para sacarme la polla. Varios suaves movimientos de su mano sobre la piel tersa de la verga hicieron que se pusiese totalmente tiesa. Sin mediar palabra, como si estuviésemos totalmente compenetrados, la colocó entre su raja desplazando mis dedos, y comencé un baile lento con mi pelvis.
- Tu sí que entiendes a las mujeres… ahhh… - suspiró contra mis labios.
Un par de minutos de penetraciones lentas y profundas y su coño fluyó como un rio caudaloso.
- Que rabo tienes, dios mío, ahhh… y que bien me lo haces, ahhh…
- Te gusta comenzar así las mañanas?
- Me encantaría esto todos los días, un polvo por la noche y otro para desayunar, jajaja.
Me guardé la polla sin llegar a correrme.
- No quieres seguir? - me preguntó sorprendida.
- Tengo que guardas fuerzas. El día puede ser duro.
Los dos reímos al unísono mientras ella se colocaba la ropa.
- Esto sí que es empezar bien el día, jajaja! – exclamó con desparpajo y volvimos a reír.
- Que hacéis los ...