Una maestra que me enseñó mucho
Fecha: 16/03/2025,
Categorías:
Confesiones
Autor: El Manso Embravecido, Fuente: CuentoRelatos
... mañana.
Después de pasarme casi la noche en vela, me puse en marcha y llegué a la susodicha cafetería a las 10:45 h. Es un local de dos pisos. Le pedí un café al camarero y subí al piso de arriba, que era más reservado y nos protegería del bullicio. Había un ventanal que daba a la calle por el cual podría observar la llegada de Julia.
A los pocos minutos la veo cruzar la calle. Iba con abrigo, blusa azul, falda-pantalón color caqui y zapatos de tacón de aguja. Llevaba el pelo suelto que le llegaba hasta cerca de la mitad de la cintura. Rubia y con los labios pintados de un rojo intenso era toda una Freyja de lo hermosa que estaba.
Yo iba con tenis, vaqueros rotos y camiseta. No pegábamos ni con cola ¿Qué podría haber visto en mí? Yo a su lado parecía más un gigoló.
La llamé al móvil para avisarle de que estaba en el segundo piso, que subiera. La oí en la barra pedir su consumición y después escuché el taconeo de sus zapatos en las escaleras. Aparece en el rellano, se me acerca, nos damos dos besos e intento romper el hielo diciéndole:
–¿Qué tal mi examen? ¿Saqué buena nota?
Ella suelta una carcajada y me contesta:
–Fue el mejor examen que corregí nunca. Me alegró la vida.
Después de este comienzo todo fluyó como el agua.
Hablamos de diferentes temas, pero sobre todo de nosotros, de nuestros sentimientos.
Ideamos un lugar de encuentros porque lo de vernos en el coche podría valer como solución circunstancial, pero había que indagar otra forma de ...
... vernos.
Entonces pensé en un motel que hay a 15 km de la ciudad, que prácticamente es un picadero para amantes. Los empleados son la discreción personificada.
Quedé en recogerla al día siguiente sobre las 10 de la mañana para luego ir juntos al motel.
Al despedirnos le pedí un piquito aprovechando que no había nadie en el segundo piso. Se me acercó y noté el contacto de sus labios con los míos. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Del piquito pasamos a un beso con lengua y de este a un beso de tornillo. Su lengua jugueteó con la mía durante un inolvidable espacio de tiempo.
Hasta ese momento nunca había tenido una relación con una mujer casada y debo reconocer que es mucho más emocionante. No puedes lucirte en público con ella, pasear tan tranquilo a su lado, ir al cine o a bailar. Hay que verse a escondidas, caminar unos metros por detrás de ella para no levantar sospechas, besarla solo en privado. Es una experiencia que da mucho más morbo. La fruta prohibida incita y empuja a quebrantar la norma.
Yo no soy alto, 1,67m. Ella con tacones me saca unos centímetros, pero yo no entiendo a los hombres que rechazan a una mujer por ser más alta que ellos. Será un problema de autoestima.
A veces quedamos en una ciudad cercana y allí actuamos con más libertad. Nos abrazamos por la calle y comemos en restaurantes.
De noche estuve ansioso esperando la hora de ir a recogerla.
“¡Qué mañana tan agradable pasé a su lado en aquella cafetería!”, pensaba.
Por fin ...