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Educando a las caseras (II)
Fecha: 17/03/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: Relatos, Fuente: TodoRelatos
... sentada sobre sus talones y la cabeza ligeramente gacha, mirando al suelo. -- Vas a ayudarme con una cosa. -- ¿Qué cosa? -- Vas a ayudarme a poner cámaras en tu casa. -- ¿Y por qué? Qué más te da ver lo que hay en mi casa si ya estoy aquí. Y así. – Se señaló a ella misma. -- No quiero ver lo que hay, sino quien hay. Además, haces muchas preguntas. Si te digo que lo hagas, lo haces. -- Vale, perdona. Rubén le dio la orden de acercarse hacia la silla donde se encontraba él. Tenía una bolsa en la mano y se la mostró a Marta en cuanto se acercó. Abrió un poco más las piernas para que ella pudiese acceder a su polla mientras le enseñaba el contenido. Dentro había unas cámaras muy pequeñas, casi imperceptibles, que podían colocarse donde el portador quisiese. Tenían grabación 24 horas y se almacenaban en un servidor. -- Vas a poner esto en la habitación de tu hermana sobre todo, pero las quiero por toda la casa. – Marta asintió al tener la boca llena. – Que no haya ningún ángulo muerto, y claro, ni una palabra a tu hermana. Quita ya. -- Vale, sin problema. ¿Y por qué quieres ver a mi hermana? -- Porque me ha tocado los cojones, y hay que castigarla y educarla, como a ti. Aunque tu ya estés un poco educada. -- Mi hermana no es como yo eh. -- Me da igual. Ahora levántate y enséñame el culo. Temblorosa, Marta obedeció, nunca la habían follado el culo, y no quería que fuese ahora, pero sabía que no tenía opción. Se levantó y se dobló sobre la ...
... mesa, con sus manos sobre las nalgas para enseñar su ano. -- Por favor… -- Un azote la cortó en seco. -- Tienes que aprender a no hablar tanto. No voy a follarte el culo ahora, quiero que sea especial y nunca lo olvides. Pero tu hermana me ha cabreado, así que la voy a pagar contigo. Otro azote cayó sobre las nalgas de Marta, tenía la piel muy fina y pálida, por lo que enseguida se pusieron rojas. -- Quita las manos ya, me molestan. -- Perdón. – Dijo Marta recolocándolas en su espalda, agarrándose cada codo. -- Sabes como comportarte para complacerme y que no te castigue, pero en algún momento caerá un castigo por una falta tuya. Esto es por culpa de tu hermana, ya si quieres la guardas rencor o lo que sea. Marta no dijo nada y se dejó hacer. Recibió bastantes azotes en el culo y los muslos, dejándoselos rojos como un tomate. Por suerte para ella, Rubén no estaba interesado en su culo, sino en su coño, el cual estaba chorreando de nuevo. Aunque Rubén le cayese muy mal, no podía esconder la excitación cuando era tratada así. Si podía, mataba a Rubén, y él lo sabía. Pero lo que también sabía era que iba a ser imposible si estaba bajo su mando. Notó como jugaba con sus labios, abriéndolos y cerrándolos. Pellizcaba el clítoris y luego lo acariciaba mientras le soltaba algún azote también. El móvil de Marta empezó a sonar. -- Quien coño es ahora. – Dijo Rubén yendo a por el móvil, dejando a Marta en esa posición. – Es tu hermana jaja. Cógeselo. -- ...