1. Educando a las caseras (II)


    Fecha: 17/03/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: Relatos, Fuente: TodoRelatos

    Así termino el capítulo anterior:
    
    -- Y ni se te ocurra volver a pegarme. Mañana quiero que estés aquí dos horas antes de que entres a trabajar.
    
    -- Vale, ¿algo más?
    
    -- Sí, baja la tele.
    
    Al escuchar esto último, Marta con un bufido se dio media vuelta y abandonó la casa bajo las risas de Rubén.
    
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    -- Venga Rubén por favor, que me tengo que ir.
    
    -- Hoy no has hecho tus deberes.
    
    -- Joder que tengo prisa.
    
    -- A ver, llevas así una semana, si no eres capaz de organizarte, no es mi problema.
    
    -- Es que me has llamado hace media hora. Cómo me voy a organizar si no sé cuándo me vas a llamar.
    
    -- Ese no es mi problema, cuanto antes empieces, antes acabas.
    
    Resoplando como una niña pequeña, Marta se acercó gateando desde la esquina del salón donde se encontraba hasta el sofá. Ahí estaba Rubén, con una camiseta de manga corta únicamente, nada en la parte inferior. Piernas abiertas y el rabo erecto apuntando a la cara de Marta. Llegó hasta él y sin inmutarse, introdujo esa polla en su boca, hasta tocar con sus labios los huevos. Le vino una pequeña arcada que pudo controlar y seguir con su deber, subiendo y bajando la cabeza a un ritmo constante mientras lamía el tallo con su lengua a cada pasada.
    
    -- ¿Lo ves? Al final siempre vienes y, digas lo que digas, te gusta. Tu coño chorrea como una fuente. – No era mentira.
    
    Rubén se incorporó un poco mientras Marta seguía a lo suyo, Acercó su mano al coño, brillante de la excitación y acarició el clítoris ...
    ... con dos dedos, provocándola un gemido.
    
    -- Ya te corriste ayer eh.
    
    -- Por favor, déjame hoy también.
    
    -- Ya sabes las reglas, un día sí, un día no.
    
    -- Eres imbécil.
    
    -- Sí, sí lo que tú digas, ¿no tenías prisa? Pues sigue.
    
    Ahora fue Rubén quién impuso el ritmo, agarró la cabeza de marta y comenzó a moverla violentamente: arriba, abajo, arriba, abajo… casi no daba tiempo a respirar.
    
    Al cabo de un par de minutos, la cara de Marta estaba hecha un desastre: regueros de lágrimas corrían por las mejillas, un montón de babas y semen caía de la barbilla a su pecho, y el pelo pegado a la frente por el sudor.
    
    -- Perfecto, ya puedes irte.
    
    -- ¿Y mi ropa? La necesito para ir a trabajar.
    
    -- Ya ya, está en el cuarto, antes de ponértela, tráela, quiero ver la ropa interior que llevas.
    
    Fue a cuatro patas hasta la habitación y volvió de la misma forma, arrastrando la ropa por toda la casa. Antes de ponérsela, se la entregó a Rubén, que lanzó al suelo la camiseta y los pantalones, puesto que eso no le interesaba. Se quedó con la ropa interior, un sujetador negro liso y unas bragas iguales.
    
    -- Ven aquí. – Marta se acercó, una mano tocó su coño, el cual seguía empapado. – Mira que eres guarra eh, tanto quejarte pero luego bien que te gusta, ¿a que sí?
    
    -- Bueno, qué quieres. Que me tengo que ir.
    
    -- Estás muy sucia, no vas a dar una buena imagen en la tienda. – Después de decir eso, agarró el sujetador y restregó las copas por su pecho y coño, empapándolo de ...
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