1. Alejandra y el doctor Bustamante


    Fecha: 11/08/2025, Categorías: Otros Eróticos, Autor: MartinyMarcela, Fuente: CuentoRelatos

    ... que ella comía a diario y yo las odiaba.
    
    Terminamos la cena, me mandó a la cama y desnudándose en mi presencia quedó como Dios la trajo al mundo e ingresó a ducharse.
    
    Desesperado salí de la cama y levanté del piso esa tanga blanca tan pequeñita que la tuvo puesta todo el día.
    
    En la farmacia cuando ella se retiró aproveché a pedirle unas pastillas azules al despachante, el me las vendió sin receta médica ya que había una confianza entre los dos. Me aconsejó tomarla momento antes del acto sexual y previamente estar estimulado. Recordé sus palabras y como estímulo me llevé a la cara esa tanga blanca usada de Ale.
    
    Tenía un olor a hembra por demás hermoso, la olfateé por un rato y se me paró la pija como a mis 20 años. Además noté una secreción blancuzca algo seca reforzada por una humedad más reciente. Se me aceleró el corazón y me hice una paja con su ropa interior en mi nariz.
    
    La noche fue muy productiva, tuvimos relaciones sexuales dos veces y al otro día hicimos un mañanero y arrancamos la jornada en positivo. Esa semana me la pasé en casa pues ella se ocupó de mis trámites referidos al negocio, iba al banco, pagaba a los proveedores y se desempeñaba de un modo fabuloso. Yo más que orgulloso de mi amada mujercita.
    
    Por mi parte esa semana me envicié con el sildenafilo. Ale volvía de la calle y yo la esperaba con la pija parada, rescato que nunca pero nunca me decía que NO, al verme así se desnudaba, se metía a la cama y hacíamos el amor como nunca.
    
    Un ...
    ... sábado por la tarde Alejandra se dispuso a llevar a nuestra hija Florencia a la fiesta de cumpleaños de una compañera del colegio. Yo ganas de salir de la cama no tenía por lo que ella se encargó de llevarla.
    
    A eso de las 22 regresó pero sola, nuestra hija se quedó a un pijama party en casa de la cumpleañera. Teníamos la casa para los dos solitos pero Ale volvió con un malestar estomacal por algo que comió en aquel acontecimiento al que fue.
    
    La noté mal, los retorcijones la doblegaban, por lo que no se me ocurrió otra que llamarlo a Bustamante para que la asista en nuestro domicilio.
    
    –Nooo! No quiero que me revise el doctor! –me dijo haciendo un berrinche igual a los que nos tenía acostumbrados Florencia. Se puso su musculosa larga de dormir y abajo solo en tanga se tiró a la cama y escondió la cabeza bajo el almohadón.
    
    El doctor llegó después de 20 minutos.
    
    –Señor Roucco soy Bustamante –se anunciaba desde el portero eléctrico y le di el okey para que suba.
    
    –Ale por favor no me hagas pasar vergüenza, levantate que ya viene el doctor –le dije enojado pues ella seguía acostada y tapada con el acolchado y con el almohadón sobre su cabeza.
    
    No se inmutó y siguió en la misma postura, ya para eso el doctor Bustamante tocó el timbre.
    
    Lo recibí y nos dirigimos a mi habitación.
    
    –Ale aquí está el doctor –le dije con voz gruesa. No soy de levantarle el tono pero me molestaba y mucho su comportamiento casi infantil.
    
    Se sentó en la cama, puso la espalda en recta ...
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