1. Alejandra y el doctor Bustamante


    Fecha: 11/08/2025, Categorías: Otros Eróticos, Autor: MartinyMarcela, Fuente: CuentoRelatos

    ... Bustamante.
    
    Bustamante y yo éramos casi contemporáneos. Pero a diferencia mía se lo veía con un cuerpo atlético, era alto, lucía anteojos, pelo negro entremezclado con canas en los costados y tenía un tatuaje de una serpiente que descendía por su antebrazo izquierdo hasta finalizar en su muñeca dándole una apariencia de tipo rudo.
    
    Apenas ingresamos Bustamante le clavó los ojos a mi señora. Primero en sus piernas, nos sentamos y ahí le miraba las tetas y los labios. Ale los traía pintados de un rojo pasión por demás sugestivo.
    
    El médico siempre correcto y educado nos hablaba, va yo era el paciente pero en su alocución se dirigía más a mi mujer que a mí.
    
    Alejandra asentía con la cabeza todo lo que él decía y me dijo:
    
    –Escuchaste amor, ahora a portarse bien y a cuidarse.
    
    Bustamante escribió en una receta lo que debería comprar en la farmacia y me anotó la correspondiente posología. Ella le dijo:
    
    –Despreocúpese doctor Bustamante yo me hago cargo de todo.
    
    Ahí él nos despidió con un apretón de manos y le dio una tarjeta con su número personal a mi esposa diciéndole que para lo que necesitáramos estaba disponible, pero en el fondo yo sabía que no era tanto por mí sino que quedó caliente con mi mujer.
    
    Pasamos por una farmacia donde atendía un cliente habitual de mi mini supermercado, me dirigí a él solicitando la medicación prescripta pero para peor no tenía esa marca sugerida. Quedamos con la duda de comprar o no alguna alternativa, por lo que Ale ...
    ... aprovechó la oportunidad y lo llamó a Bustamante para pedirle su opinión a ver qué hacíamos.
    
    Salió a la vereda y mientras charlaba vía celular pasó un camión volcador que llevaba a tal vez 14 obreros de la construcción que volvían de un día de trabajo. Las guarradas que le dijeron a mi mujer son irreproducibles, ella haciendo un gesto les levantó un dedo haciendo un Fuck You ofuscada, y los desalineados trabajadores deliraban diciéndole de todo.
    
    Ingresó nuevamente al local y me dijo que el doctor dio su aprobación para que compremos la marca sugerida por el farmacéutico. Me pidió las llaves de la camioneta y me esperó en el habitáculo.
    
    Camino a casa la noté muy callada y con la mirada perdida. Se sacó las sandalias y alzó ambos pies sobre el torpedo del vehículo. Esos deditos pintados de distintos colores me tentaron y tomándola del tobillo me traje su pie izquierdo hasta mi boca y mientras conducía se los comí uno a uno y ahí logré relajarla, lo que le hacía le gustaba mucho, abrió más las piernas y se tocó la conchita por sobre su ropa interior y unos leves gemidos asomaron de su boca.
    
    Que le chupe los pies la encendía, pero quedó con una calentura contenida por todas esas cosas chanchas que los obreros le gritaron al verla y eso acrecentó su excitación.
    
    Volvimos a casa, entre vuelta y vuelta se hizo de noche. Se hacía la molesta conmigo y me aseveró que a partir de hoy comeríamos sano, ya nada de frituras ni comidas chatarra y me preparó una ensalada insípida de las ...
«1234...7»