La cinta roja
Fecha: 13/08/2025,
Categorías:
Erotismo y Amor
Autor: Lorena1978, Fuente: CuentoRelatos
... cinta roja nos atormentaba y se mezclaban los jadeos y gemidos de la grabación con los que estábamos haciendo. Fue muy poco tiempo el que tardamos en alcanzar un orgasmo que me dejó casi sin sentido y desorientada, y al como inmóvil y pensativo quince minutos. Como me vi recuperada, aunque me temblaba todo el cuerpo fui hasta el ordenador y copié la grabación para que no se perdiese. La cinta nos había vencido, no la habíamos aguantado. Ni Pier ni yo.
Durante años la cinta roja convivió con nuestra sexualidad. A veces nos atrevíamos a ponerla cuando nos encontrábamos. Empezamos a aguantar un poco más haciéndolo con la cinta más que aquella primera vez, pero nunca fuimos capaces de vencerla, nunca hemos podido completar a escuchar la grabación, siempre terminando antes. Aquella cinta roja surgió de una noche especial de un momento concreto, surgió de aquellos minutos en que nos sentimos dioses o héroes, como Andrómaca y Héctor. La cinta roja es un objeto de dioses, y nosotros solo somos un hombre y una mujer. Por eso siempre ...
... nos ha vencido y torturado, como una maldición.
Mientras escribo estas letras tengo delante la cinta roja y como no puede ser menos la observo y me excito. Aprovecho estas letras para confesar a Pier lo que hago casi todos los días, ya que es mucho lo que pienso en él y en aquella noche. Me desnudo y me tumbo en la cama, activo la cinta roja y la llevo al minuto en el que le escucho jadear y a mi gemir. Empiezo a acariciarme los pechos, pensando que es el quien me los acaricia. Y luego bajo la mano hasta mis partes más íntimas que escuchando la cinta ya están totalmente húmedas. Introduzco los dedos, imagino los suyos y su lengua en mi clítoris. Sus jadeos y sus palabras en la cinta me abrasan e imagino como me penetra. Todo se acelera, va muy rápido y vuelvo a culminar con un orgasmo. Me quedo mirando la cinta, me tiembla la mano porque quiero llamarle, que me vuelva a visitar, pero no me atrevo porque siento que me rechazará. Una verdadera maldición la cinta, la más bonita de las maldiciones, mi objeto preferido, mi fetiche.