Dr. PEDIATRA
Fecha: 24/08/2025,
Categorías:
Gays
Autor: Lobato69, Fuente: SexoSinTabues30
... hacer sus estudios bioquímicos y a entregar su orina y a las 10 yo lo puedo llevar a mi consultorio y le doy la dirección para que pase a recogerlo más tarde.
—Ay doctor, que pena, pero yo salgo hasta las 6 de la tarde.
—No hay problema, podría cuidar por la tarde Adán ya que él puede ayudarme en una investigación médica que estoy realizando para mi tesis sobre desarrollo en la pubertad. Claro, si usted lo autoriza.
—Claro que sí, Doctor. No sabe cuánto nos está ayudando.
Y el doctor dirigiéndose a Adán —Amigo, mañana vamos a pasar un buen rato juntos. Ven preparado. Y no te pelees en la escuela. Por cierto, ya puedes vestirte.
Mientras el niño acomodaba su ropa y la doctora Teresita hacia la orden de los análisis, el doctor entrego una tarjeta a la madre del niño con el domicilio y teléfono de su consultorio. El hombre dio a la mujer instrucciones precisas y se despidieron; discreta y fugazmente miro al niño delgado y moreno antes de salir.
La doctora emocionada dijo, tienen mucha suerte, señora; el doctor Carlos Apango es un excelente pediatra y urólogo. Su hijo está en las mejores manos.
Al día siguiente el doctor Apango fue muy puntual, justo a las 10. Adán estaba adormilado. Había tenido que madrugar para recolectar su orina y después bañarse para llegar temprano a los laboratorios. La toma de sangre fue rápida. Su mama tuvo que dejarlo a las 7 para ir a su trabajo. El niño espero pacientemente pero el sueño le gano.
— Hola amigo, dijo ...
... sonriendo. ¿Ya estás listo?
Adán respondió el saludo con la mano; se levantó y revisó el contenido de su mochila: llevaba una botella de agua, sus chanclas. Apango llevaba su bata y su impoluto uniforme de médico. Adán siguió al doctor hasta donde estaba su carro. El chico nunca se había subido a un auto tan bonito. Una vez sentados, el doctor le pregunto si sabía ponerse el cinturón de seguridad. Él respondió que no y el doctor procedió a colocárselo; al hacerlo el hombre toqueteó el pecho y la cintura del niño como jugando, Adán no le dio importancia. Ya en camino, el conductor le indicó a su pasajero que empezara a beber el litro de agua y que hiciera el esfuerzo de tomársela toda.
Apango intentó platicar con Adán para romper el hielo. Entre otras cosas, le explicó que él era médico especialista y aunque trabajaba como personal de confianza para el instituto de salud solo le asignaban casos peculiares. Su horario era bastante flexible, y por eso podía atender su consultorio en turno vespertino y los sábados todo el día. El niño prestaba atención aunque permanecía en silencio, se notaba su timidez. Tras media hora de viaje por fin llegaron a su destino: una bella y grande casa. Adán ya se había acabado el agua y el doctor le dijo avísame cuando tengas muchas ganas de orinar.
En el garaje, ambos bajaron del vehículo y se dirigieron al consultorio, el cual ocupaba una parte del inmueble. El niño creyó que se iba a parecer al de la clínica pero resultó más amplio y bonito. El ...