1. Clínica de embarazo


    Fecha: 26/08/2025, Categorías: Fantasías Eróticas Zoofilia Autor: Madresex, Fuente: SexoSinTabues30

    ... había intentado cruzar a estos Golden Ruskies entre si pero la combinación no era igual y no costaban.
    
    Una vez que el perro entro, el cuidado quitó el collar, me miró de reojo por última vez antes de salir y cerrar la puerta. El perro rápidamente se abalanzó sobre mi con su pene brincando por doquier. Me comenzó a olfatear con su nariz fría en mi vagina y comenzó a lamer eufóricamente.
    
    Hice a un lado la tanga que ya estaba húmeda por su saliva y dejé que tuviera acceso completo a ellas. Yo gemía de placer:
    
    – Ahhhhhh, si si si, pares por favor.
    
    El perro continúo lamiendo por unos 10 minutos más hasta que se dio cuenta que mi vagina estaba ya demasiado húmeda de mis jugos y su saliva combinada.
    
    Mire la pantalla y pude ver cómo mi vagina por dentro estaba llena de fluidos blanquesinos escurriendo por mis paredes vaginales y colgando como si fueran telarañas.
    
    El perro subió a la cama y empezó a hacer movimientos costales sobre mi cuerpo. Yo me puse en 4 para que iniciara el baile cuando se escuchó una voz por el altavoz de la habitación:
    
    – Natasha , por favor, para está primera etapa necesitamos que sea en la posición de misionero para recolectar la mayor cantidad de semen posible.
    
    Yo hice caso y con mucho trabajo quite al perro encima de mí, me acosté poca arriba con la tanga haciéndola a un lado para que mi macho tuviera completo acceso a ella.
    
    Me puse la almohada debajo de mi cadera y el perro bajo de la cama para colocarse a mi altura. Rápidamente ...
    ... subió entre mis piernas y comenzó nuevamente. Pude ver cómo el condón tenía ya líquido preseminal que había estado vaciando mientras me lamía. Pobre, ya quería follarme como loco.
    
    – Ven, aquí *mientras me daba palmaditas sobre mi vientre* ven sube tu puedes. Dame esos valiosos espermas.
    
    El perro se puso entre mis piernas, lo aprisione con ellas y empezó a taladrarme sin demora y de un solo golpe:
    
    – Ahhh ahhhhhh Despacio, despacio tranquilo, me tienes aquí para ti. Seré tu perra por hoy ahhhhh siii, dame más más más duro.
    
    El perro jadeaba fuertemente sobre mi rostro, parecía disfrutarlo más que yo. La cama se movía frenéticamente y rechinaba mucho.
    
    – Dame toda tu lechita, imagina que me estás preñando ya corazón. Vamos dámela toda uuuyyy si, si, si quiero ese condón lleno para mí por favor. Ah ah ah ah.
    
    – Dame tus moquitos, corazón
    
    –
    
    Llevaba alrededor de 5 minutos penetrando mi vagina cuando mire el monitor que transmitía desde cada una de nuestras herramientas sexuales y pude observar que el condón estaba casi a su máxima capacidad aplastado entre mis paredes vaginales.
    
    Así que a pesar de que quería seguir siendo su perra, tenía que acatar las instrucciones y me separé de mi macho lo cual me costó serios rasguños en mis costados e incluso un gruñido de su parte. Pobre, quería seguir bombeandome. Me acerque a su pene y le comencé a quitar el condón con cuidado… Era sorprendente la cantidad de leche que había vertido en el, estaba más de la mitad de su ...
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